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sábado, 9 de febrero de 2013

El Síndrome de Asperger - "Preguntas a la Psicología" (7/2/13 en Libertad Digital TV)

El Síndrome de Asperger debe su nombre a Hans Asperger, médico y pediatra austriaco (1906 – 1980), quien en su tesis doctoral ya describía los casos de cuatro niños con este trastorno. Años más tarde (1981), Lorna Wing utilizó por primera vez el término “Síndrome de Asperger” para describir este trastorno, para el que definió seis rasgos diferenciales:
  1. El sujeto tiene un habla sin retraso, pero de contenido extraño, pedante o estereotipado 
  2. Expresión gestual pobre, gestos inapropiados, voz monótona 
  3. Falta de reciprocidad y de empatía en las interacciones sociales 
  4. Invarianza al cambio, resistencia a cambiar los ritmos y gusto por las repeticiones 
  5. Postura extraña, movilidad torpe 
  6. Buena memoria de repetición, intereses muy limitados. 
Cerebro de un joven con Síndrome de Asperger
Cerebro de un joven con Síndrome de Asperger
Aunque encontramos el Síndrome de Asperger generalmente encuadrado dentro de los trastornos de espectro autista, posee características diferenciales que le confieren entidad propia. El propio Hans Asperger ya identificó los principales síntomas que diferencian a las personas con este trastorno de las que presentan el perfil típico de los autistas:

  • Poseen mejores capacidades lingüísticas.
  • En cambio, tienen peores destrezas motoras.
  • Sus capacidades de pensamiento son más originales.

Hoy en día, el Síndrome de Asperger se considera primordialmente un trastorno severo del desarrollo, de base neuro-biológica, en el cual existen desviaciones o anormalidades en diversos aspectos del desarrollo que conllevan severas y crónicas incapacidades en lo social, conductual y comunicacional.

 “El Síndrome de Asperger” fue el tema tratado el pasado jueves 7 de febrero en nuestra sección "Preguntas a la Psicología" del programa "Es la Noche de César".

viernes, 2 de marzo de 2012

La Agresividad - "Preguntas a la Psicología" (1/3/2012 en Libertad Digital TV)

"La Agresividad" fue el tema tratado el pasado jueves 1 de marzo en nuestra sección "Preguntas a la Psicología" del programa "Es la Noche de César". Se analizaron los diferentes aspectos de la agresividad, su comparación con la violencia, y el rol de la agresividad en varios entornos de la vida de un individuo: pareja, familia, sociedad, etc.

viernes, 3 de febrero de 2012

La Escucha y la Comunicación - "Preguntas a la Psicología" (2/2/12 en Libertad Digital TV)

No puede haber comunicación sin una verdadera escucha. Y no es lo mismo "oír" que "escuchar": el primero es un proceso pasivo y no comprometido, mientras que el segundo es activo, implicado, y más centrado en el otro (el "escuchado") que en nosotros mismos. Oír es fácil; escuchar es un arte que hay que cultivar.

En esta línea se desarrolló el tema "La Escucha y la Comunicación", tratado el pasado jueves 2 de febrero en nuestra sección "Preguntas a la Psicología" del programa "Es la Noche de César".

sábado, 28 de enero de 2012

La Comunicación Personal y el Esoterismo - "Preguntas a la Psicología" (26/1/12 en Libertad Digital TV)

A continuación podéis ver la grabación del programa dedicado a  "La Comunicación Personal y el Esoterismo", emitido el pasado jueves 26 de enero en la sección "Preguntas a la Psicología" del programa "Es la Noche de César".

El Sentido del Humor desde la Perspectiva Psicológica (II)

Psicología - El sentido del humor
Las formas de humor.

La gama de situaciones y contextos donde se puede facilitar el humor es muy extensa y variada. Durante el día tenemos múltiples ocasiones de practicar el humor y experimentarlo: medios de comunicación orales, escritos, sermones, conferencias, mítines. Pero ante todo, en cualquier interacción social puede estar presente el humor. Se puede y se debe variar la intensidad del humor en función del momento y la circunstancia diaria, pero siempre valoramos a aquellas personas especialmente hábiles para conducir la interacción al terreno de lo humorístico.

El humor que se produce en nuestras interacciones sociales cotidianas puede dividirse en tres amplias categorías:

  1. Chistes. Son anécdotas humorísticas breves y previamente empaquetadas para ser relatadas, memorizadas y transmitidas.
  1. Humor coloquial espontáneo. Se crea intencionadamente en el transcurso de la interacción social entre varios individuos. Puede ser verbal o gestual.
  1. Humor accidental no intencionado.
Los chistes.

El chiste es una unidad de humor libre de contexto y autocontenido, que porta en sí misma todo la información necesaria para ser comprendida y disfrutada. Los acertijos son una subserie dentro del paquete de los chistes.

Los chistes crean en el oyente unas expectativas acerca de cómo debería interpretarse la situación. De repente el final varía el significado de una forma lúdica e inesperada, creándose así la incongruencia graciosa, necesaria para que se de el humor.

La mayoría de los chistes llevan una alta carga de agresividad que conecta con teorías freudianas catárticas y de psicología social, pues proyectamos y liberamos nuestras atribuciones erróneas.

El humor coloquial espontáneo.

Durante un día cualquiera sólo el 11% de la risa surge de los chistes, mientras que un 72% emana de las conversaciones sociales espontáneas. El humor conversacional espontáneo adopta muchas formas y existen diversas palabras para definirlo: guasa, cachondeo, chanza, broma o chascarrillo.

Categorías humorísticas espontáneas según NorriK.

  • Anécdotas, relativas a historias divertidas pertenecientes a uno mismo o a su contexto.
  • Juegos de palabras: golpes, salidas graciosas, cuchufletas
  • Ironía: El significado literal es distinto del pretendido.
Graesser desarrolló una clasificación más amplia, y bajo la categoría principal de ingenio señaló 11 posibilidades lingüísticas de humor:

  1. La ironía, donde la literalidad es opuesta a lo pretendido.
  2. Sátira, humor agresivo y malvado hacia instituciones o líderes
  3. Sarcasmo, es idéntico al anterior pero apunta a un individuo
  4. Exageración y subestimación. Distorsión y burla de algo pronunciado por otro y ridiculizado
  5. Autodesaprobación. Comentarios dirigidos hacia uno mismo con objeto de humor, es un indicador de modestia.
  6. Tomar el pelo. Comentarios humorísticos sobre la apariencia del otro, sin intención de ofender.
  7. Contestaciones a preguntas retóricas. Son respuestas tan evidentes que son susceptibles de chanza
  8. Respuestas ingeniosas a declaraciones serias. Muy frecuente en tertulias de medios de comunicación
  9. Segundas intenciones. Se malinterpreta una situación con un propósito deliberado de conducir al terreno humorístico, generalmente de contenido sexual.
  10. Transformación de expresiones típicas. Si buscas una aguja….
  11. Doble sentido. Uso de una palabra homófona que se utiliza sustituyendo a la original y seria del discurso para conducir a la estridencia y la incongruencia.
El humor no intencionado.

Se refiere al humor accidental, que a su vez se divide en físico y lingüístico.
El físico incluye caídas y contratiempos no dolorosos o serios para la víctima, pero que producen por la sorpresa hilaridad en el observador. El humor lingüístico accidental surge del deletreo erróneo o de lapsus linguae en discursos o conferencias, o medios de comunicación. En inglés se denomina "Spoonerism", tomando nombre de un clérigo inglés

miércoles, 25 de enero de 2012

El Sentido del Humor desde la Perspectiva Psicológica (I)

Todos conocemos la experiencia del humor. Dependiendo de la intensidad o la vivencia de este estímulo, la respuesta gestual va desde la sonrisa a la risa abierta, o hasta las carcajadas de risa convulsiva.. A estas respuestas fisiológicas acompañan sentimientos de bienestar emocional y alegría. Estas experiencias las vivimos cada día, dentro de nuestra vida normal.

El sentido del humor implica poseer la capacidad de “jugar” un cierto tipo de juego mental, que nos hace posible percibir lo absurdo o irónico, implicando una actitud relajada y desenfadada hacia ideas o acontecimientos. El humor está al servicio de un abanico de funciones sociales, emocionales y cognitivas, todas ellas de carácter muy “serio”.

La universalidad de la risa

Humor y risa son aspectos universales de la experiencia humana. Se dan en todas las culturas, y prácticamente en todos los individuos de todo el mundo. La risa es una pauta distintiva estereotipada de vocalización; se reconoce con facilidad y resulta inconfundible. Los sonidos de la risa son indistinguibles de una cultura a otra. Desde el punto de vista del desarrollo, la risa es una de las primeras vocalizaciones sociales.

Los niños nacidos sordos y ciegos se ríen adecuadamente sin haber percibido jamás la risa de otros. Tampoco los humanos somos los únicos animales que reímos. Charles Darwin observó risa en simios como orangutanes y gorilas. Su gestualidad es similar a la de los niños pequeños: boca abierta relajada y cara de juego.

La risa y el humor en el hombre son producto de la selección natural. La risa se originó en el juego social, precediendo al desarrollo del lenguaje. Con la evolución de las capacidades intelectivas y lingüísticas, el juego mental con palabras e ideas es denominado “humor”. Tanto la risa como el humor son importantes funciones socioemocionales que han contribuido a nuestra supervivencia como especie.

Aunque el humor tenga una base biológica, las normas culturales y el aprendizaje desempeñan un papel clave en determinar cómo lo usamos en interacciones sociales y qué temas se consideran apropiados. A medida que ha evolucionado el lenguaje, la cultura y la tecnología del ser humano, hemos desarrollado nuevos métodos y estilos de comunicación: chistes, bromas, cuentos o comedia teatral y humorística.

El humor es un buen método para mejorar la cohesión social dentro del propio grupo, pero también puede ser excelente para excluir al individuo de un grupo ajeno. Puede ser un medio de reducir (pero también de reforzar) las diferencias de estatus. También puede fortalecer la solidaridad y la conexión, o socavar el poder.

¿Qué es el Humor?

El humor es la cualidad de una acción, discurso o escritura que provoca la risa o hilaridad, excentricidad, jocosidad, guasa, comicidad o diversión. Es la capacidad de percibir lo que es absurdo o divertido.

Desde una perspectiva psicológica, el proceso del humor puede dividirse en cuatro componentes esenciales:
  • Contexto social
  • Proceso cognitivo-perceptivo
  • Respuesta emotiva
  • Expresión del comportamiento vocal de la risa.

El contexto social del humor.

El humor es un fenómeno social. Nos reímos y bromeamos con mucha más frecuencia cuando estamos acompañados que cuando estamos solos. Si nos reímos en soledad ante un recuerdo o lectura o imagen evocada, esto se considera de naturaleza pseudosocial.

El humor puede aparecer en cualquier situación social (desde personas muy cercanas, como los cónyuges, hasta desconocidos en el autobús). El contexto social del humor es un contexto de juego, siempre se da en una interacción lúdica.

Los primates juegan sólo en la etapa de infancia y juventud. Sólo los humanos siguen jugando toda la vida, especialmente por el sentido del humor. El psicólogo social Alter ha descrito el estado de mente lúdico asociado al humor como modo paratélico que distingue del más serio o télico, dirigido a un objetivo.

Procesos cognitivo-perceptivos en el humor.

El humor se caracteriza por estilos de cognición particulares. Para producir humor un sujeto tiene que procesar mentalmente información procedente del entorno o de la memoria, jugando con ideas, palabras o acciones de una forma creativa y generando una expresión cómica o una acción no verbal que los demás consideren graciosa.

Las características que conlleva la percepción del humor son: la incogruencia, lo inusual, lo chocante, sorpresivo. Además tenemos que percibir el estímulo como “no serio2. En definitiva, es una incogruencia social no seria (Gervais). La constelación de elementos humorísticos son: chistes, burlas, chanzas ingeniosas, lapsus linguae, juegos de “cucú”, de alcance y de derribo para los niños.

Koestler acuñó el término disociación para referirse al proceso mental implicado en percibir la incongruencia humorística. Un acontecimiento simple puede tener dos marcos perceptivos o dos longitudes de onda para percibirse.

Alter habló de sinergia para describir el proceso cognitivo en el que se mantienen en la mente los dos marcos referenciales para disfrutar de lo incongruente, antes tiene que percibirse lo congruente. Así para disfrutar de lo paratèlico, se tiene que procesar lo serio o télico. El cerebro manipula espontáneamente la idea seria y la incongruente.

Aspectos emocionales del humor.

Una vez percibido el estímulo humorístico, provoca una emoción placentera, induciendo a sentimientos y estados de ánimo positivos. El disfrute del humor está asociado a una serie de actividades consideradas agradables, como comer, escuchar música o practicar sexo. Son emociones pasajeras que cambian el estado de ánimo. Así, el humor hunde sus raíces en la bioquímica del cerebro.

La emoción placentera asociada al humor es un sentimiento único que lo describimos como gracia, diversión o hilaridad. Contiene un elemento de exaltación y de invencibilidad y expansión del propio ser. Hobbes lo describió como gloria súbita.

Junto con los sentimientos subjetivos característicos del placer, divertimento y buen humor, esta emoción va acompañada por una gama de cambios bioquímicos en el cerebro, el sistema nervioso autónomo y el sistema endocrino, implicando una variedad de moléculas entre las que se encuentran neurotransmisores, hormonas, opioides, endorfinas y neuropéptidos. Este cóctel  neuroquímico tiene efectos adicionales sobre muchas partes del cuerpo: sistema cardiovascular, musculoesqueletal, digestivo e inmunológico.

La risa como expresión de la emoción o hilaridad.

El placer de la hilaridad que acompaña al humor tiene también un componente expresivo, denominado risa y sonrisa. A niveles bajos de intensidad, tiene una respuesta de sonrisa leve. Cuando se incremente la intensidad del estímulo la respuesta de sonrisa pasa a risa o risa a carcajadas, acompañadas de enrojecimiento del rostro, balanceo de cuerpo y palmoteo en piernas. Así la risa es la expresión externa y comunicadora a los demás que uno está experimentado la emoción del humor.

El interrogante de por qué la risa es tan ruidosa y tan inequívocamente universal es porque siempre se da en situación social y es una señal de que el sujeto está percibiendo la situación en modo incongruente, no serio, por lo tanto, la señal que difunde es de interacción placentera. Otro mensaje es que el sujeto está en un modo mental desenfadado.

Otro aspecto es que los sonidos peculiares de la risa tienen efecto directo sobre el oyente, despertando un estímulo emocional positivo. Así la risa puede estar al servicio de una función biosocial de unificar las emociones positivas dentro de un grupo y en consecuencia coordinar sus actividades.

La risa puede ser reforzadora, si nos “reímos con”, o puede ser un castigo atroz si nos “reímos de”. La percepción de lo incongruente, la emoción de la hilaridad y la respuesta gutural y fonética ponen enmarca funcionamientos de regiones del cerebro diferenciadas, pero interconectadas.

lunes, 16 de enero de 2012

El Sentido del Humor - "Preguntas a la Psicología" (12/1/12 en Libertad Digital TV)

El pasado jueves 12 de enero, nuestra sección "Preguntas a la Psicología" del programa "Es la Noche de César" estuvo dedicada a analizar el Sentido del Humor.

Previamente, en el comentario inicial, se abordaron preguntas sobre el Trastorno Bipolar.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Psicología del Voto - "Preguntas a la Psicología" (24 de noviembre en Libertad Digital TV)

A continuación podéis ver la grabación del programa "Aspectos Psicológicos de la Intención de Voto", emitido el pasado jueves 24 de noviembre en la sección "Preguntas a la Psicología" del programa Es la Noche de César.

viernes, 28 de octubre de 2011

Comentario de la Actualidad Social y Política en Clave Psicológica - "Preguntas a la Psicología" (27 de octubre en Libertad Digital TV)

El pasado jueves, nuestra sección "Preguntas a la Psicología" del programa Es la Noche de César no estuvo dedicada a un tema monográfico. En su lugar, el programa fue dedicado a comentar diversos aspectos de la situación actual, en sus vertientes social y política, siempre desde el punto de vista de la Psicología. Por ejemplo, se comentaros los aspectos psicológicos explícitos e implícitos de la comunicación electoral que nos llega en estos días.

sábado, 17 de septiembre de 2011

A Propósito de la Mentira

Cuando pensamos en el engaño, acuden a la mente las mentiras que se han cobrado algún precio emocional o económico en nuestra vida. Sin embargo, la realidad del engaño es muy diferente de aquella que los recuerdos dolorosos nos hacen creer. Nuestra relación con la mentira es mucho más íntima y mucho más frecuente de lo que en principio creemos.



Cuando Mentimos y Nos Mienten.

Nos mienten con frecuencia en un solo día. La mayoría de las mentiras no las notamos, o ni siquiera las consideramos engaño: publicidad no veraz, correo electrónico malintencionado, noticias tendenciosas, etc.

El hecho de mentir no se limita a un aspecto de la sociedad, o a un tipo de persona o de institución. Mentir impregna, en mayor o menor grado, el modo en que llegamos a conocernos los unos a los otros y la manera en que formamos las relaciones. Es un aspecto más de cómo educamos a nuestros hijos y de cómo elegimos a nuestros líderes. Y encontraremos el engaño y la mentira, en pocas o no tan pocas ocasiones, como parte integrante de nuestra economía y de los medios de comunicación.

En realidad, el engaño está tan profundamente arraigado en el funcionamiento de la sociedad que, si lo elimináramos de raíz, tal vez no reconoceríamos la sociedad resultante. Y quizás tampoco nos sentiríamos muy cómodos en ella (al menos al principio).

Los psicólogos han descubierto que reflejar las opiniones del otro, aún a costa de la verdad, es una estrategia muy corriente para congraciarse con los demás. La explicación es simple: la mayoría de la gente huye del conflicto y de estar en desacuerdo. Se construyen relaciones en base a cuestiones en común, por encima de la estricta veracidad.

El Mito de la “Mentira Piadosa”.

El mito de la mentira piadosa es un cuento de hadas. Comúnmente  se cree que este tipo de mentiras no hacen daño a nadie, mientras que las mentiras “reales” sí que son malas, cuestan dinero, o causan dolor. Es una falacia: si una mentira sale bien, alguien resulta engañado. Y algo crucial: aunque el engañado no lo sepa nunca, el que miente sí que lo sabe.

Las “mentiras piadosas” van manchando la vida con frecuencia. La acumulación de manchas puede erosionar nuestra confianza en los demás, volviéndonos suspicaces y desconfiados.

La Ventaja del Mentiroso.

No es necesario ser un hábil timador para engañar a decenas de personas, incluso brillantes y cultas. Tampoco es necesario tener una capacidad de cálculo o autocontrol excepcionales para engañar. La ventaja del mentiroso es la economía de esfuerzos cognitivos que evitamos hacer para escudriñar y rastrear una mentira, además de la complacencia que se tiene cuando engañan a nuestro frágil ego con vanaglorias o refuerzos impostores. Así pues, detectar una mentira es muy difícil. El mentiroso explota una de nuestras debilidades, retándonos a menudo a una capacidad que no poseemos.

La dificultad para captar una mentira es una realidad que en algunos ámbitos nos han hecho creer que se poseen tecnologías o recursos psicológicos para desenmascarar con seguridad al mentiroso. Esto es absolutamente falso.

Desviar la Mirada.

Existe un mito muy corriente acerca de rasgos o señales comunes del mentiroso. Pensamos que se necesita un aplomo específico, o que el mentiroso desvía la mirada, tamborilea los dedos o arrastra los pies. Nada de esto es cierto en general, lo cual supone una ventaja para el mentiroso. Tampoco es cierto que la mentira lleve siempre asociado el sonrojo o la sudoración. Todas estas manifestaciones orgánicas pueden tener más relación con otros ámbitos psicológicos como la sumisión o la deferencia, el respeto o la timidez.

La proliferación actual de los polígrafos, o “narices de Pinocho” electrónicas, es un exponente de lo anterior. Los polígrafos no son detectores infalibles de mentiras. Los polígrafos basan su funcionamiento en cambios de conductancia del organismo ante las mentiras, que se supone generarán ansiedad y se podrán registrar. Pero no es siempre así: depende de la persona, de las circunstancias ambientales, y de muchos otros factores exógenos. Por ejemplo, se puede generar ansiedad por el simple hecho de estar enganchado a una máquina o estar sometido a una evaluación, sin que estemos mintiendo. Y viceversa, tras cierto entrenamiento, se puede engañar al polígrafo y pasar mentiras sin detectarlas.

Otra de las ventajas del mentiroso es la predisposición de las personas hacia la verdad, aunque de antemano nos adviertan de la alta posibilidad de la mentira. En este fenómeno intervienen dos factores: la economía de esfuerzos que las personas tendemos a asumir (detectar la mentira es un “sobreesfuerzo”) y el rol de cómplices complacidos (que aparece en el caso de los maltratadores).

jueves, 21 de julio de 2011

La Timidez Infantil

En no pocas ocasiones, habremos oído hablar a profesores y padres acerca de algún niño que hemos catalogado como tímido, vergonzoso o “cortado”. Probablemente lo habremos comparado con algún familiar, dando por hecho que es un rasgo heredado y que nada se puede hacer. El niño es así.

Desde el ámbito de la Psicología, la timidez es un fenómeno poco estudiado en la infancia. No así para los adultos, pues incluso han proliferado libros de autoayuda que prometen remedios para conductas asociadas a la timidez en este tramo de edad.

Las investigaciones actuales afirman que la timidez causa malestar y sufrimiento en el niño y, aunque no es un trastorno en sí misma, es un factor de riesgo que puede favorecer la aparición de problemas emocionales en un futuro.

¿ Qué es la Timidez Infantil?

Denominamos "niños tímidos" a aquellos niños con un patrón de conducta caracterizado por déficit e inadecuación de relaciones interpersonales y por una tendencia estable y fuerte de escape y evitación del contacto social con otras personas en diversas situaciones relacionales.   

El término "timidez" alude a un conjunto de características :

a)   Baja sociabilidad: Niños poco sociables e introvertidos.
Muestran una baja tasa de interacción y se relacionan poco con otras personas. Menor exposición a situaciones sociales. Prefieren estar solos.
Esta descripción de baja sociabilidad tiene puntos en común con el niño introvertido, aunque debemos aclarar que son conceptos diferentes.
b)   Baja aceptación social: Niños aislados ( ignorados o rechazados por los demás)
-          Ignorancia sociométrica.
-          Rechazo retraído.
c)   Timidez propiamente dicha: Niños tímidos y retraídos.
d)   Inhibición interpersonal.


¿Qué síntomas se pueden observar?

RESPUESTAS MOTORAS:
-     Carencia de habilidades sociales: tono de voz bajo, ritmo lento en la conversación, baja tasa de verbalizaciones, pobre expresión facial, aversión de la mirada, no contacto ocular,  comportamientos nerviosos como tocarse el pelo o la cara.
-     Exceso de conductas solitarias: son niños que permanecen solos con mayor frecuencia que lo que es habitual en su grupo de edad.
-     Respuestas de evitación y escape:

     RESPUESTAS COGNITIVAS:
-     Pensamiento distorsionado, errores cognitivos e ideas irracionales: bajo concepto de sí mismos, magnificación de los otros y minimización de uno mismo, perciben y recuerdan mucho más el "feedback" negativo, sobrestiman las señales de rechazo de los otros hacia ellos.
-     Autolenguaje y autoinstrucciones negativas e inadecuadas: autoevalucaciones negativas, anticipar consecuencias negativas, autocrítica.
-     Autoconciencia excesiva y desatención a las otras personas:  se centra tanto en sus pensamientos que no presta atención a lo que las otras personas hacen o dicen.
-     Bajas expectativas de autoeficacia.
-     Déficit en cognición social y en solución de problemas interpersonales: menor conocimiento de las estrategias de interacción o al menos no las ponen en práctica.

     RESPUESTAS EMOCIONALES:
-     Autoestima y autovaloración negativa: sentimientos de inferioridad, escasa autoconfianza, alto grado de autoexigencia y autocrítica.
-     Miedo y ansiedad social: teme aquellas situaciones que impliquen evaluación como exponer en clase, leer en voz alta, responder ante un grupo.
-     Emociones negativas: sobreemocionabilidad e hipersensibilidad.
-     Respuesta psicofisiológicas de incomodidad: palpitaciones, rubor, sudoración excesiva, sensaciones de malestar difuso y generalizado.

Evolución y Consecuencias de la Timidez: Riesgos en la Infancia
La creencia de que la conducta inhibida o tímida en la infancia se pasará y mejorará con el tiempo es una creencia infundada, porque no se sustenta con argumentos científicos. Más bien, todo lo contrario, la evidencia empírica acumulada en los últimos años afirma que la timidez extrema en la infancia es indicativa de problemas actuales y puede conllevar futuros desórdenes psicológicos en la adolescencia y edad adulta, si no se interviene de forma preventiva.

Los pincipales riesgos en la infancia son:


            -Maltrato infantil
-Maltrato entre iguales (Acoso escolar)
-Bajo rendimiento escolar.


Futuras Consecuencias en Adultos

Las aportaciones de la Psicopatología de Adultos, y concretamente los datos de investigaciones sobre los antecedentes de determinados trastornos, otorgan un papel preponderante a la timidez en la infancia. Los trastornos adultos relacionados son:

-          La Fobia social: los niños tímidos tienen mayor riesgo .
-          Trastorno de personalidad por evitación.

Diagnóstico y Tratamiento

La timidez tiene tratamiento. Entre otras, las Técnicas Cognitivo - Conductuales de modelado, práctica, solución de problemas, la Técnica de Exposición, y la enseñanza de habilidades sociales, pueden aliviar enormemente los síntomas asociados.
Es conveniente que el tratamiento sea simultáneo tanto en el ámbito clínico, escolar y familiar, con el fin de que logren una mejor calidad de vida en sus relaciones con los otros.

Artículo elaborado por Carmen Alcántara, colaboradora de Gabinete Tándem

domingo, 26 de junio de 2011

Las Auténticas Vacaciones - Contraviniendo a la Masa

Vacacionar no significa en modo alguno viajar, ni mucho menos gastar. Vacacionar conlleva cambiar el ritmo ajetreado y rutinario, laboral o doméstico, por un período de mayor quietud, reposo, reflexividad y tiempo placentero para nosotros y para nuestro entorno.

El concepto de vacacionar, como tantos otros, ha sido subvertido de modo intencionado para tener aún más cautivo a un mercado consumista. Esta vez a todos los niveles: familiar, individual y grupal. Todos anhelamos (y a todos nos hacen anhelar) las vacaciones, pero no el reposo, sino la actividad, el cambio y el viaje.

Analicemos las variables sociológicas y psicológicas que inciden de modo negativo en el concepto “progre” y “moderno” de vacaciones.

La sociedad del bienestar es una sociedad insatisfecha.

Hemos pensado que al alcanzar altas cotas de tecnología el hombre disfrutaría de mayor tiempo libre y de mayor autorrealización. Esto no sólo no es verdad, sino que además el ser humano tecnificado paga el peaje de esta falacia. Por ejemplo, el estrés y el aumento del tiempo en transportes muy tecnificados pero abarrotados o con deficiencias humanas (como las huelgas). Otro ejemplo: el altísimo nivel tecnológico del que disponemos hoy en día para las comunicaciones, y sin embargo, la sensación permanente de incomunicación con los más cercanos, mientras que idealizamos las comunicaciones virtuales o a gran distancia.

La falta de tiempo para el reposo y la carencia de verdadera Comunicación (no comunicaciones) las intentamos aplacar con compras y viajes, con alto contenido compulsivo y de consumo. En estos casos, se genera una alta expectativa en el objeto (viaje o bien material), se ponen todas las energías en marcha, se ejecuta el plan, y el resultado nunca colma las expectativas porque son objetales en vez de personales, perpetuándose el círculo vicioso de ansiedad y liberación de la misma con el consumo y el viaje estresante.

Posiblemente hayan oído hablar de la “Pirámide de Maslow”, un modelo psicológico para explicar las diferentes necesidades que el ser humano aspira a cubrir en su vida, ordenándolas de más a menos inmediatas e imprescindibles. Pues bien, es muy ilustrativo medir con este modelo las “necesidades” que se plantea el hombre actual:

  • Los seres humanos, una vez cubiertas sus necesidades fisiológicas (las más perentorias, como comer),  intentan colmar sus necesidades de seguridad.
  • Ya satisfechas éstas, se busca cubrir las necesidades de afecto y amor. Aquí empieza a tener problemas el hombre tecnológico actual, que vive relaciones demasiado superficiales y rápidas, generando una angustia vital y una nueva idealización de parajes y personas idílicas.
  • Acto seguido, el ser humano aspira a cubrir sus necesidades de estima, que vendrían dadas por la reflexividad de su nominación, individualidad y originalidad. Estas características son eliminadas en sociedades de pensamiento único y acción dirigida por la “madre nodriza” que es el consumo.
  • La última posición de la pirámide de Maslow, la actualización de sí mismo ( implicando reflexividad, reposo, responsabilidad, revisión y balance existencial), es incompatible con los criterios de mercado que te envuelven en burbujas estresantes y de bienes, sin poder conseguir la auténtica sensación placentera del reposo y el placer de tener control sobre el tiempo y la actividad del ser.

El estrés como epidemia.

El estrés es una sobrecarga que momentáneamente el organismo asume, acelerando ritmos, y que mantenida en el tiempo puede causar múltiples disfunciones de los sistemas orgánicos y psíquicos. Una forma moderna de estrés, inherente a lo que ahora se entiende como “vacaciones”, es el nuevo estrés del ocio.

Como vivimos en una sociedad muy anticipatoria, que vive más proyectada en el futuro que en el presente, muchas personas pasan mal el domingo pensando ya en el lunes, previendo que tienen que incorporarse al trabajo. De esta forma, rebajan el disfrute el día festivo y pasan mejor día el laboral, puesto que imaginativamente se han proyectado con ansiedad en dicho día laboral, perdiendo así unas horas maravillosas y únicas para el reposo y el deleite del presente.

Esta ansiedad anticipatoria, característica de sociedades muy tecnificadas, nos impide disfrutar más y mejor de la vida. El posible bienestar presente no se disfruta porque está en peligro de perderse. Al vivir anticipadamente, algún suceso insatisfactorio que ocurra durante el período vacacional planificado concienzudamente puede ser muy frustrante, puesto que la persona tenía una idea muy fija y  unas expectativas muy altas e irreales de sus vacaciones.

Durante los momentos de ocio algunas personas llegan al punto de no disfrutar de la actividad que tienen en ese momento, porque ya se están anticipando y degustando la que van a realizar después. Al pasar tan rápidamente de una actividad a otra, y con tanta avidez, ellos mismos se impiden alcanzar  un disfrute pleno y un relax auténtico. De este modo, se escapa entre sus manos el placer debido a la búsqueda abusiva y desordenada del mismo.

Sociedades meteóricas.

La sociedad actual se muestra una fan de la modernidad, encontrando en la pantalla y en el hiper del consumo un hábito espontáneo. Para las sociedades neuróticas e inmaduras, lo reciente simboliza la posibilidad de liberarse de lo conservador y de lo natal, puesto que son los progenitores del aburrimiento y el detenimiento.

La sociedad en pleno tiene pánico al aburrimiento; es decir, al tiempo sin organizar, sin movimiento meteórico. Esta época no puede mirar de frente al tiempo vacío, al espacio detenido para el sabor personal. Este pensamiento es subsidiario del pensamiento nihilista de lo absurdo ante el vacío.

La sociedad ha tenido una mutación juvenil, pensando que nada se tiene que detener, que no se puede fijar a un tiempo o a un lugar. La masa social secunda esa fresca aversión a la parada, al diálogo con las ruinas del tiempo.

¿En qué consiste pues la felicidad, para estas sociedades meteóricas? Pues en arena blanca, cielo azul, agua salada y cuerpos translúcidos, pero bronceados, sin sombra de espíritu y agrediendo o rechazando cualquier elemento distorsionador de realidad que aparezca en nuestro escenario idílico. Es necesario estar en forma, esculpir la carne de una mente insatisfecha, hacer nuestro el eslogan “sudo luego existo”. El alma como repliegue de lo carnal debe ser allanada y acallada por tiempos veloces. La época del cuerpo potente es la época del pensamiento débil y de la insatisfacción plena y el momento más significativo de todo ello son las vacaciones.

Convencidos pero equivocados.

El hombre, al igual que la naturaleza, odia el vacío y no concibe el azar o el devenir sin planificación u organización de mapas conceptuales previos. Así como cree en múltiples supersticiones relativas al dinero o la suerte, de igual forma cree que viajando o gastando va a adquirir la varita mágica del placer perpetuo y el descanso perfecto. Están convencidos plenamente, pero muy equivocados, puesto que los datos que aparecen año tras año del síndrome de la vuelta vacacional, nos demuestran que no se ha conseguido nada de lo planificado, por muy convencido que se haya estado a priori.

Corre en los tiempos meteóricos y tecnificados el prejuicio del prototipo aburrido y conservador hacia aquél que va contracorriente, que plantea unas vacaciones de modo singular, más centradas en la actualización de sí mismo, que en lo oficialmente correcto. A este tipo de virtuosos del tiempo y del dominio del ser, se les denosta como vetustos, carcas y desfasados. Por el contrario, los virtuosos son los que exhiben velocidad, vicio y consumo de lujo frenético, generando no un pensamiento único sino un sentimiento único y anestesiado para la auténtica liberación de la tensión y la carga laboral.

Amigo lector: recuerde que en su vida tendrá ocasión de emprender el único viaje que no le decepcionará, y que quiera o no quiera, tendrá que realizar. Siempre es buen momento para empezar el VIAJE HACIA UNO MISMO.

sábado, 30 de abril de 2011

Esquema de la Tartamudez o Disfemia

Nuestro programa de radio Contamos Contigo, en su emisión del sábado 30 de abril de 2011, ha estado dedicado a analizar la tartamudez, o disfemia. Aunque se trata de un trastorno conocido y documentado desde la antigüedad, es recientemente cuando ha recibido una mayor atención de nuestra sociedad, a raíz de la película “El Retorno del Rey”.

Para quienes deseen conocer lo esencial de este trastorno, de forma breve y concisa, hemos preparado este esquema de la tartamudez o disfemia en 10 puntos.

1.- Definición y síntomas

La disfemia o tartamudez es un trastorno de la comunicación (en concreto, del habla), no del lenguaje. Es un trastorno que provoca intenso miedo y estrés. Sus síntomas son:

  • Interrupciones involuntarias del habla
  • Repetición de sonidos y sílabas
  • Prolongaciones de sonidos
  • Bloqueos y pausas tensas
  • Palabras fragmentadas e interjecciones (disfluencias).

2.- Manifestación orgánica.

Tensión muscular en los labios, mandíbula y cuello, temblor en labios, mandíbula y lengua en los intentos de la comunicación, giros de los ojos hacia los lados, taconeo y giros de la cabeza.


3.- Tipos de disfemia.

  • Tónica: Interrupciones por espasmos. Durante las interrupciones el paciente muestra rigidez y tensión faciales. Es la de peor diagnóstico.
  • Clónica: Repeticiones de sílabas y palabras enteras, más frecuentes en consonante que en vocal y en oclusivas. Se suelen dar al principio de la palabra.
  • Tónico-clónico mixta: Es el más frecuente, es raro encontrar un tónico o clónico mixto.

4.- Apuntes históricos sobre la disfemia.

Aristóteles señalaba como responsable al órgano lingual. Esta idea se mantuvo hasta el s. XIX, durante el que los cirujanos intentaban corregirla con prótesis y ensanchamiento de vías respiratorias: vegetaciones o amígdalas. Freud asoció la tartamudez a crisis nerviosas en las que pujaban por salir al exterior los deseos reprimidos.


5.- Causas.

No existe un criterio médico o científico común, pero sí se ha convenido que la disfemia es una combinación en intensidad de:

  • Factores constitucionales (vegetaciones, facies adenoidea)
  • Factores ambientales (familias restrictivas)
  • Predisposición genética, neurología (impulsivos o autistas)
  • Factores psicológicos (introversión, fobias, ansiedad)
  • Factores sociales (liderazgo, presión social).

6.- Prevalencia y factores de riesgo de la disfemia.

Alrededor del 5% de los niños entre 2 y 5 años padecen disfluencias, aunque el 80% remiten de modo espontáneo coincidiendo con su maduración. Los principales factores de riesgo identificados: ser varón, historial familiar de tartamudez, coexistencia de retraso en la articulación y desarrollo del lenguaje, y persistencia del problema durante al menos 18 meses o más.


7.- Signos de alarma.

  • Repeticiones de parte de palabras, palabras  y frases en número y frecuencia.
  • Cambios de intensidad y frecuencia de la voz.
  • Pausas, interjecciones y muletillas, en número mayor de lo habitual.
  • Incomodidad al hablar.
  • Esfuerzo al hablar.
  • Prolongaciones de palabras.
  • Tensión corporal visible y audible.
  • Dificultad al empezar a hablar y mantener el patrón respiratorio.
  • Cambio de palabra por temor al bloqueo.
  • Evitar hablar o contestar con monosílabos.
  • Poca participación pública en conversaciones.

8.- Tartamudez y familia.

Hay varios factores familiares que influyen en la posibilidad de que los hijos desarrollen disfemia:

  • Estilo de habla de los padres: Velocidad del habla, ritmo de conversación, frecuencia y tipo de preguntas, extensión y complejidad de las frases.
  • Patrones de interacción familiar: Modo de tomar el turno de palabra, tiempo cedido al hablar, inicios y cambio de tema, demandas de actuación verbal.
  • Relaciones de los familiares ante la tartamudez: Comentarios negativos, instrucciones para que hable de otra manera, sentimientos negativos.
  • Estilo de vida familiar: Estructurada vs desestructurada, altas o bajas expectativas, estable vs inestable, disciplina clara vs confusa.

9.- Evaluación de la tartamudez.

  • Se realiza mediante la observación y el registro de datos del paciente.
  • Comienza con una anamnesis (recoger el historial de todos los datos médicos, familiares, sociales y académicos del paciente).
  • Seguidamente, se realizará la observación en consulta del habla espontánea, y su comparación con el patrón de habla normal.
  • Instrumentos más frecuentes: test de lectoescritura, cámaras grabadoras de voz y de imagen, contadores, cronómetros, neumopolígrafos (toma de aire).
  • Especialmente relevantes los antecedentes familiares, retraso en la aparición del lenguaje, lateralización, trastornos de la articulación, etc.

10.- Consejos prácticos para la intervención en casa.

  • La tartamudez no afecta a la capacidad intelectual del individuo.
  • El niño no debe evitar el tartamudeo.
  • Si se evita la disfluencia el problema se desviará a la autoestima.
  • No debe animarse al niño a que haga conductas estrafalarias para hablar.
  • Es preciso permitirle todo el tiempo necesario para que hable.
  • Es preciso que el adulto descubra su propia ansiedad ante el disfémico.
  • Debe valorarse más el contenido que la forma.
  • No deben realizarse correcciones sobre el lenguaje.
  • No es conveniente interrumpir o completar sus frases.
  • No se debe emitir juicio o crítica.
  • Se le debe estimular a que participe en lo más posible en conversaciones públicas, pero nunca se le forzará a actuaciones en público.

domingo, 17 de abril de 2011

El Arte de Escuchar

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua define la Escucha así:

Escuchar es una acción, y no una mera actitud de pasividad. Para que se de la escucha es necesario que alguien hable y que otro escuche.

Escuchar, según esta acepción, exige la comparecencia de dos personas, una de las cuales realiza la acción de hablar y transmitir, mientras la otra se entrega a la tarea de oír con toda la atención.

Otra definición se corresponde con la escucha profesional del área terapéutica denominada Focussing  o terapia centrada en el paciente.

Escuchar es la manera de expresarse con presencia, empatía y terminología lingüística apropiada para que le devuelva a la persona lo que ha dicho, exactamente o parafraseando, sin intención de cambiar, agregar nada esencial ni tampoco hacer cambios en su experiencia.

Este concepto de escucha se denomina escucha activa o empática. Tiene unas técnicas muy concretas y muy delimitadas: reflejo de sentimiento y de contenido.

Aprender a escuchar

Escuchar, en cualquiera de las acepciones de este término, implica no guiar, no aconsejar y no manipular. Todas estas actitudes están muy presentes cuando oímos, pero no deben aparecer cuando escuchamos. Escuchar es también acompañar sin interferir. Hay un estupendo valor catártico en poder pensar en voz alta y compartir el problema con otro ser que está fuera de nosotros.

Oímos con nuestros oídos, pero escuchamos con nuestros ojos, mente, corazón, piel y entrañas.

 

La necesidad de sentirnos escuchados

La intimidad personal está vedada al exterior, pero a veces el nivel de presión y conflicto implica la necesidad de apertura al otro, porque la persona experimenta la dificultad de convivir consigo mismo.

Al mismo tiempo que la persona experimenta la necesidad de hablar, de abrir su yo, percibe también la acogida o no del “tú” que escucha. La escucha se prolonga en la obligación de acoger lo que el otro diga.

Cuando la escucha ha sido positiva, el “algo” ha llegado a su destino y se ha diluido la intensidad del conflicto del yo portador.

Cuando hablamos y escuchamos se nos revela la trama de la Inter-subjetividad de la convivencia y del hecho de ser sujetos sociales.

Escuchar es estar pendiente de quien habla: se trata de estar “colgados” del otro y con el otro, de su ser y de su contenido verbal. El fundamento de la escucha es el respeto profundo al otro. La escucha activa implica acoger lo que se dice y a quién lo dice. Escuchar es una de las formas de interrelacionarse más potentes del ser humano.

Escuchar es silenciar mi ser, es acallar mi egotismo, es curar mi herida narcisista y mis ganas de omnipresencia ante el otro. La persona tiene que estar “descentrada” de sí misma. La persona es tanto más “ella misma” cuanto menos está en ella. Por el contrario, “ensimismarse” es centrarse en uno mismo, hacer de la propia intimidad el centro de la vida personal, con exclusión de cualquiera.

Características que definen la acción de escuchar.

  • La apertura. Debemos estar abiertos al mundo cambiante, con capacidad de adaptación y flexibilidad. Hemos de limpiar nuestras deformaciones y nuestros viejos esquemas hacia el otro.
  • La temporalidad y oportunidad.  La acción de escuchar se da siempre en un contexto de diálogo que acontece en un tiempo y en un lugar. La persona que sabe escuchar sabe elegir el momento y el lugar idóneos.
  • La empatía. Es lo contrario al distanciamiento, o a la cortesía fría. Se trata de la capacidad de identificarse y caminar con el otro en su Presencia (el nudo del conflicto). Se trata de pertenecer al triángulo Tú, yo y el Algo o Presencia.
  • Evitar la guía o directividad con perífrasis de obligación, puesto que se trataría de una decisión elaborada por nuestro yo, pero no por el otro (aquel a quien queremos escuchar, por ejemplo un amigo o un paciente). Si insistimos en guiar, la “conversación” carecerá de validez para su rehabilitación.
  • Debemos olvidarnos de ser iluminados o sabios en la guía o en los consejos.
  • Realizar preguntas con técnica: por ejemplo, indicaciones de querer saber más desde el interés, o repetir una frase o palabra clave.

Errores más frecuentes al escuchar


Muchas veces creemos sinceramente que estamos escuchando y no somos conscientes de que, de hecho, no lo estamos haciendo. Algunos de los errores más comunes que nos impiden escuchar de manera real y efectiva son:

  • La burbuja del ruido. El ruido actualmente nos persigue sin dejarnos ni tan siquiera escucharnos a nosotros mismos. Se trata de una excesiva exposición a lo auditivo o al parloteo mental
  • Las prisas. Escuchar con la prisa de por medio es imposible. Se trata de comprometerse y vincularse, con lo cual el tiempo se detendrá por unos momentos. Lo contrario de la prisa es la paciencia y el detenimiento en el otro
  • La comunicación formal estereotipada. Lo formal encasilla la realidad en un etiquetado mental. En la comunicación formal las personas no pueden encontrarse, simplemente se encuentran sus roles  Los prejuicios impiden la comunicación.
  • Sesgos y prejuicios. Cuando sólo oímos podemos correr el riesgo de ofrecer mensajes contaminados que nos apartan de la escucha auténtica.
  • La comunicación no comprometida. Se trata de una comunicación farisaica, con alta dotación de formalismos pero de escasa implicación. El que escucha debe controlar lo que piensa, lo que siente, lo que deduce.
  • Un monólogo egótico. Se trasluce en una exposición y escucha del yo con el yo, el que habla está encantado de escucharse, y de tener al otro como decorado necesario del escenario

Contextos donde debe practicarse la escucha

  • En las familias, de modo bidireccional. Padres a hijos e hijos a padres.
  • En las parejas.
  • En la docencia: bidireccional: profesores-alumnos y viceversa.
  • En contextos clínicos. Especialista-paciente.
  • En los políticos y líderes. Fundamentalmente escuchar al pueblo
 "El Arte de Escuchar" ha sido el tema del programa "Contamos Contigo" del 17 de abril de 2011, en Radio Inter.