"El Maltrato Psicológico" fue el tema tratado el pasado jueves 26 de abril en nuestra sección "Preguntas a la Psicología" del programa "Es la Noche de César". Se comentaron las diferencias entre maltrato y acoso, analizando los perfiles psicológicos típicos del acosador y de la víctima, las fases del acoso, y los tipos de éste según el entorno.
Una ventana abierta a la Psicología y sus aplicaciones en la educación, la familia y las relaciones interpersonales. En definitiva, una visión en clave psicológica de nuestra dimensión vital, con el Humanismo como base.
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sábado, 28 de abril de 2012
sábado, 21 de abril de 2012
La Muerte - "Preguntas a la Psicología" (19/4/12 en Libertad Digital TV)
"La Muerte" fue el tema tratado el pasado jueves 19 de abril en nuestra sección "Preguntas a la Psicología" del programa "Es la Noche de César". A petición de la audiencia, se continuó con la exposición de este tema, que se inició en el programa de la semana anterior (ver nuestro artículo "El Sentido de La Muerte"). En breve publicaremos esta primera emisión, aunque sólo estará disponible en audio.
En este segundo programa, se cubrieron aspectos esenciales para entender el proceso de duelo y de aceptación de la muerte, analizándose cómo se aborda este proceso según la edad de la persona que ha de pasarlo, o el tipo de fallecimiento de un ser querido que haya sufrido.
En este segundo programa, se cubrieron aspectos esenciales para entender el proceso de duelo y de aceptación de la muerte, analizándose cómo se aborda este proceso según la edad de la persona que ha de pasarlo, o el tipo de fallecimiento de un ser querido que haya sufrido.
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sábado, 10 de marzo de 2012
El Sufrimiento - "Preguntas a la Psicología" (8/3/12 en Libertad Digital TV)
"El Sufrimiento" fue el tema tratado el pasado jueves 8 de marzo en nuestra sección "Preguntas a la Psicología" del programa "Es la Noche de César". Se analizaron, desde una perspectiva psicológica, los diferentes aspectos del sufrimiento, los factores que contribuyen a padecerlo, y las formas de afrontarlo.
Durante el programa se comentó también el denominado “Síndrome de Cenicienta”.
Durante el programa se comentó también el denominado “Síndrome de Cenicienta”.
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viernes, 2 de marzo de 2012
La Agresividad - "Preguntas a la Psicología" (1/3/2012 en Libertad Digital TV)
"La Agresividad" fue el tema tratado el pasado jueves 1 de marzo en nuestra sección "Preguntas a la Psicología" del programa "Es la Noche de César". Se analizaron los diferentes aspectos de la agresividad, su comparación con la violencia, y el rol de la agresividad en varios entornos de la vida de un individuo: pareja, familia, sociedad, etc.
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viernes, 28 de octubre de 2011
Comentario de la Actualidad Social y Política en Clave Psicológica - "Preguntas a la Psicología" (27 de octubre en Libertad Digital TV)
El pasado jueves, nuestra sección "Preguntas a la Psicología" del programa Es la Noche de César no estuvo dedicada a un tema monográfico. En su lugar, el programa fue dedicado a comentar diversos aspectos de la situación actual, en sus vertientes social y política, siempre desde el punto de vista de la Psicología. Por ejemplo, se comentaros los aspectos psicológicos explícitos e implícitos de la comunicación electoral que nos llega en estos días.
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jueves, 21 de julio de 2011
La Timidez Infantil
En no pocas ocasiones, habremos oído hablar a profesores y padres acerca de algún niño que hemos catalogado como tímido, vergonzoso o “cortado”. Probablemente lo habremos comparado con algún familiar, dando por hecho que es un rasgo heredado y que nada se puede hacer. El niño es así.
Desde el ámbito de la Psicología, la timidez es un fenómeno poco estudiado en la infancia. No así para los adultos, pues incluso han proliferado libros de autoayuda que prometen remedios para conductas asociadas a la timidez en este tramo de edad.
Las investigaciones actuales afirman que la timidez causa malestar y sufrimiento en el niño y, aunque no es un trastorno en sí misma, es un factor de riesgo que puede favorecer la aparición de problemas emocionales en un futuro.
¿ Qué es la Timidez Infantil?
Denominamos "niños tímidos" a aquellos niños con un patrón de conducta caracterizado por déficit e inadecuación de relaciones interpersonales y por una tendencia estable y fuerte de escape y evitación del contacto social con otras personas en diversas situaciones relacionales.
El término "timidez" alude a un conjunto de características :
a) Baja sociabilidad: Niños poco sociables e introvertidos.
Muestran una baja tasa de interacción y se relacionan poco con otras personas. Menor exposición a situaciones sociales. Prefieren estar solos.
Esta descripción de baja sociabilidad tiene puntos en común con el niño introvertido, aunque debemos aclarar que son conceptos diferentes.
b) Baja aceptación social: Niños aislados ( ignorados o rechazados por los demás)
- Ignorancia sociométrica.
- Rechazo retraído.
c) Timidez propiamente dicha: Niños tímidos y retraídos.
d) Inhibición interpersonal.
¿Qué síntomas se pueden observar?
RESPUESTAS MOTORAS:
- Carencia de habilidades sociales: tono de voz bajo, ritmo lento en la conversación, baja tasa de verbalizaciones, pobre expresión facial, aversión de la mirada, no contacto ocular, comportamientos nerviosos como tocarse el pelo o la cara.
- Exceso de conductas solitarias: son niños que permanecen solos con mayor frecuencia que lo que es habitual en su grupo de edad.
- Respuestas de evitación y escape:
RESPUESTAS COGNITIVAS:
- Pensamiento distorsionado, errores cognitivos e ideas irracionales: bajo concepto de sí mismos, magnificación de los otros y minimización de uno mismo, perciben y recuerdan mucho más el "feedback" negativo, sobrestiman las señales de rechazo de los otros hacia ellos.
- Autolenguaje y autoinstrucciones negativas e inadecuadas: autoevalucaciones negativas, anticipar consecuencias negativas, autocrítica.
- Autoconciencia excesiva y desatención a las otras personas: se centra tanto en sus pensamientos que no presta atención a lo que las otras personas hacen o dicen.
- Bajas expectativas de autoeficacia.
- Déficit en cognición social y en solución de problemas interpersonales: menor conocimiento de las estrategias de interacción o al menos no las ponen en práctica.
RESPUESTAS EMOCIONALES:
- Autoestima y autovaloración negativa: sentimientos de inferioridad, escasa autoconfianza, alto grado de autoexigencia y autocrítica.
- Miedo y ansiedad social: teme aquellas situaciones que impliquen evaluación como exponer en clase, leer en voz alta, responder ante un grupo.
- Emociones negativas: sobreemocionabilidad e hipersensibilidad.
- Respuesta psicofisiológicas de incomodidad: palpitaciones, rubor, sudoración excesiva, sensaciones de malestar difuso y generalizado.
Evolución y Consecuencias de la Timidez: Riesgos en la Infancia
La creencia de que la conducta inhibida o tímida en la infancia se pasará y mejorará con el tiempo es una creencia infundada, porque no se sustenta con argumentos científicos. Más bien, todo lo contrario, la evidencia empírica acumulada en los últimos años afirma que la timidez extrema en la infancia es indicativa de problemas actuales y puede conllevar futuros desórdenes psicológicos en la adolescencia y edad adulta, si no se interviene de forma preventiva.
Los pincipales riesgos en la infancia son:
-Maltrato infantil
-Maltrato entre iguales (Acoso escolar)
-Bajo rendimiento escolar.
Futuras Consecuencias en Adultos
Las aportaciones de la Psicopatología de Adultos, y concretamente los datos de investigaciones sobre los antecedentes de determinados trastornos, otorgan un papel preponderante a la timidez en la infancia. Los trastornos adultos relacionados son:
- La Fobia social: los niños tímidos tienen mayor riesgo .
- Trastorno de personalidad por evitación.
Diagnóstico y Tratamiento
La timidez tiene tratamiento. Entre otras, las Técnicas Cognitivo - Conductuales de modelado, práctica, solución de problemas, la Técnica de Exposición, y la enseñanza de habilidades sociales, pueden aliviar enormemente los síntomas asociados.
Es conveniente que el tratamiento sea simultáneo tanto en el ámbito clínico, escolar y familiar, con el fin de que logren una mejor calidad de vida en sus relaciones con los otros.
Artículo elaborado por Carmen Alcántara, colaboradora de Gabinete Tándem
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domingo, 22 de mayo de 2011
Porque no Sabéis ni el Día ni la Hora ...
Vivimos en un entorno global inseguro e impredecible que modela nuestro cotidiano sentir interior. Este nuevo equilibrio psicológico se caracteriza por la sensación generalizada de incertidumbre y la conciencia de vulnerabilidad.
Lo que hace que nuestras circunstancias actuales sean diferentes es que, en los últimos 30 años, muchas de las fuerzas destructivas que durante siglos arruinaron nuestro sentido de seguridad han sido, en gran medida, minimizadas por el progreso de la ciencia y la evolución sociopolítica de la Humanidad. Como consecuencia de estos avances (no sólo científicos), hoy la mayoría de las personas esperan poder programar razonablemente su futuro y vivir una vida segura, satisfactoria y completa.
El Dr. Trujillo, tras los atentados del 11-S, ha calificado al S. XXI como la “era de la vulnerabilidad”. En concreto, si al hecho del terrorismo desigual unimos a los sucesivos desastres naturales de consecuencias devastadoras, obtenemos esta vulnerabilidad que es sentida y percibida por sociedades antes bien asentadas en cuanto a proyecciones de futuro y seguridad comunitaria.
El sentido de futuro está muy arraigado en los seres humanos. En cada momento pensamos lo que vamos a hacer en los siguientes momentos de nuestra vida. Cuando somos pequeños nos proyectamos en ser adultos, y cuando ya hemos llegado, nos proyectamos en cómo garantizar y velar por la vida de nuestros jóvenes o nietos.
Un objeto que evidencia esta preocupación organizativa es el calendario, o los almanaques y agendas que utilizamos para gestionar el devenir y para proyectar nuestras ilusiones y afanes en tiempos venideros, con la “certeza” de que la materialización de dichas ilusiones dependerá sólo del paso del tiempo y de nuestras fuerzas. Casi nunca contamos con incidencias azarosas. Nuestros planes, ilusiones y expectativas se alimentan de la esperanza, la cual es el pan del alma.
Las personas albergamos dos clases de esperanza: una general, más difusa y en relación con nuestras creencias y fe, y otra más concreta y a corto plazo, materializada en nuestra fuerza de voluntad día a día para conseguir unos objetivos propuestos.
Los individuos esperanzados, cuando se enfrentan a un desastre o a un infortunio, tienen mayores probabilidades de supervivencia y de éxito por su propio tejido de personalidad, al anticipar que van a encontrar una solución válida, por lo que perseveran con más tesón. Mientras que los individuos más negativos pierden el sentido de futuro y pueden verse arrastrados por las circunstancias.
En la actualidad, nuestra sensación general de seguridad es bastante precaria. Diariamente, los medios de comunicación nos bombardean con noticias de calamidades ante las que nos sentimos impotentes. Especialmente perturbadora es la sospecha de que ciertos dirigentes, ayudados por algunos medios de comunicación, puedan estar fomentando el miedo colectivo, con el fin de estimular el espíritu de uniformidad conformista o conseguir el apoyo ciego a “medidas protectoras excepcionales”. Siendo estas medidas, muchas veces, oportunidades restrictivas en libertades civiles. Este tipo de sospecha sobre el posible manejo de la población por parte de algunos líderes políticos desencadena inestabilidad e indignación.
Todas estas circunstancias sociales, y los pensamientos contraproducentes que conllevan, hacen que nos sintamos física y emocionalmente frágiles, aprensivos, como si nuestro plan de vida pudiese borrarse de un día para otro. El inconveniente de esta vigilancia continua nos impide relajarnos, interfiere en nuestra capacidad de relacionarnos, de funcionar laboralmente y de disfrutar de nuestro ocio. También afecta a nuestro sistema inmunológico, y nos predispone a sentir dolencias físicas o emocionales,
La sensación de que controlamos razonablemente nuestra vida cotidiana es también un componente esencial de nuestro equilibrio emocional, pues alimenta la confianza en nosotros mismos y nuestras facultades.
La difusión por parte de los medios de información de los desastres naturales o de las consecuencias del terrorismo o las guerras en directo, hace que el impacto y la respuesta global sea más invalidante que cualquier vivencia en directo. El ser humano se pone en transmisión vicariante con la víctima, pudiendo sentir y pensar de igual modo aunque se encuentre a cientos de kilómetros del conflicto.
La conciencia de vulnerabilidad está alimentada por el miedo a lo imprevisto y desconocido. Se trata de un miedo indefinido, latente e incómodo, que nos roba la tranquilidad, nos hunde el ánimo, y nos transforma en caracteres aprensivos, suspicaces, irritables, asustadizos, tímidos y distantes. Este miedo no sólo nos afecta a nivel individual, sino que se extiende a nivel comunitario.
Si este miedo debilitador perdura, termina secuestrándonos en una nube que nos paraliza. Una vez que nos sentimos presos de la angustia y la impotencia, también vemos minada la capacidad de pensar con claridad y de tomar decisiones
Todos nos adaptamos constantemente a los cambios de nuestro cuerpo y de nuestro entorno. Por ejemplo, los niños que han sufrido secuelas físicas o emocionales, en menos de 5 años pueden recuperar el mismo nivel de satisfacción que antes de lo ocurrido. Está demostrado que nos habituamos mejor a sucesos que esperamos, que a los imprevistos.
Ante cualquier infortunio, el grado de adaptación siempre es personal, y también depende de la intensidad del desastre y del significado que le demos. Así, el grado individual de adaptación que tenemos para afrontar un desastre dependerá de tres factores:
1.- El instinto de supervivencia – Así nacemos
2.-Aspectos adquiridos que configuran nuestra manera de ser – Según nos hacemos.
3.-Estrategias que hayamos aprendido – Tal y como aprendemos
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