Una ventana abierta a la Psicología y sus aplicaciones en la educación, la familia y las relaciones interpersonales. En definitiva, una visión en clave psicológica de nuestra dimensión vital, con el Humanismo como base.
El estrés es un fenómeno universal, afectando a personas de ambos sexos, de cualquier edad y de múltiples perfiles culturales o educacionales. En todas las personas que sufren estrés encontramos una serie de manifestaciones o características básicas comunes, que se repiten indefectiblemente de una a otra. Pero además, por el hecho de que una persona pertenezca a determinados grupos o colectivos, su estrés incorporará una serie de rasgos adicionales, que se presentan específicamente en el colectivo al que pertenece. Así, por ejemplo, todos hemos oído hablar del estrés de los pilotos de líneas aéreas o de los profesores de colegio. En esta línea, también cabe hablar de un estrés de la mujer; sobre todo, de la mujer actual. Por sus especificidades, las mujeres tienen unas emociones propias que les generan unos sentimientos y provocan unas respuestas, definiendo ciertos tipos de estrés con mayor incidencia entre ellas:
Estrés derivado de su fisiología: desarrollo de las mamas, menstruación, embarazo, parto y menopausia.
Estrés derivados de los cambios de vida; matrimonio, divorcio, pasar los cuarenta, síndrome del nido vacío.
Estrés de afrontación de la vida de la mujer soltera, teniendo que demostrar diversión, vitalidad y triunfo.
El estrés y agotamiento de la mujer trabajadora con familia, que pelea por el mismo puesto que el hombre, y luego debe compensar las tareas y la crianza.
Estrés oculto al tener que enfrentarse constantemente a dominios machistas o sexismo inútil.
El estrés de las crisis vitales, que caen fundamentalmente sobre las mujeres: atención a los padres enfermos, cuidado de los hijos disminuidos, etc.
“El Estrés en la Mujer II” fue el tema tratado el pasado jueves 21 de marzo en nuestra sección "Preguntas a la Psicología" del programa "Es la Noche de César".
Hace ya nueve años de los atentados del 11M. Durante las últimas semanas, hemos asistido a diversos actos conmemorativos, tanto en recuerdo de las víctimas que fallecieron en los atentados como en solidaridad con quienes sobrevivieron a éstos. Nuestra vida como sociedad y como país no ha vuelto a ser la misma desde aquellos atentados; todos reconocemos un antes y un después de aquel momento crucial de nuestra historia. Y lo mismo, pero a nivel individual, ha sucedido a los supervivientes de aquella masacre. Sus vidas se vieron gravemente afectadas por unos acontecimientos terribles que les sobrepasaron y les hirieron, física y psicológicamente. No sólo en los momentos en que la tragedia se estaba desarrollando, en los que el dolor inmediato les asaltó y les abrumó. Después han venido largos años de sufrimiento, de secuelas orgánicas y psíquicas, que les han obligado a seguir tratamientos para intentar recomponer sus vidas y recuperar una normalidad que un día perdieron de forma brusca e inesperada.
Como ha sucedido a otras víctimas de atentados terroristas en todo el mundo, las víctimas del 11M están sujetas a una serie de factores patológicos de riesgo, de índole psicológica y social, que pueden materializarse en ellas. Cuantos más factores patológicos les alcancen, mayor será su propensión a padecer trastornos psíquicos de intensidad creciente. Utilizando un símil, podríamos decir que el número de factores patológicos que pueden identificarse en una víctima del terrorismo, constituye el “termómetro” de su potencial problemática psíquica. Cuanta más “temperatura” marque este termómetro, mayor nivel de asistencia psicológica y social necesitarán. Nuestro deber, como sociedad y como personas individuales, es proporcionarles el apoyo que necesitan, facilitándoles los medios para poder seguir el tratamiento psicológico que requieran, y a la vez, adoptando como sociedad una postura verdaderamente solidaria hacia ellos. Se lo debemos. “Víctimas del 11M: Impacto Psicológico y Social” fue el tema tratado el pasado jueves 14 de marzo en nuestra sección "Preguntas a la Psicología" del programa "Es la Noche de César".
“El Estrés en la Mujer” fue el tema tratado el pasado jueves 7 de marzo en nuestra sección "Preguntas a la Psicología" del programa "Es la Noche de César".
Refiriéndonos a
las consecuencias del aborto, a menudo oímos reclamar que las mujeres deberían
poder acceder a más información sobre éste, aunque generalmente esta proclama
la esgrimen quienes están a favor. Y es cierto que hay bastante “información”,
más bien sesgada, que sibilina o descaradamente intenta convencer a la mujer de
que “no pasa nada”. Sin embargo,no
es tan fácil encontrar informaciónen
sentido contrario; por ejemplo,explicando
el Síndrome-Post Aborto, y documentándolo con referencias a pruebas
científicas objetivas. Y no es que no exista. Es que, pese a figurar en los
manuales psicológicos y médicos,un
velo de silencio cubre su menciónen
muchos estamentos oficiales o profesionales, y en medios de comunicación. Por
no hablar de ciertos repositorios de “sabiduría” en Internet, de esos que se
autocalifican como “libres”.
Recopilando
información proveniente principalmente delibros
y artículos de profesionales científicos,escritos
con carácter individual, se puede concluir queel impactoque sobre la mujer tiene el actode eliminación de la vida del bebé
es diferente a corto, a medio y a largo plazo. Así, acorto plazoencontramos lo siguiente:
Sentimientos de desrealización y despersonalización,
sensación de estar viviendo fuera de sí misma, como una realidad externa
al sujeto.
Fuerte sentimiento de culpabilidad, con diferentes
modos de afrontación, o con pensamientos justificativos de tipo
egocéntrico: “estoy mejor así”. O bien, con impacto en las emociones, por
afrontación directa del problema: “no tenía que haberlo hecho”, “nunca
podré perdonármelo”, “no quiero que se entere nadie”.
Alteración de la sensibilidad y la emotividaden la mujer.
Afectación negativa del mundo relacional de la mujer,
con mayor tendencia al negativismo, a la desconfianza, o por el contrario
a la promiscuidad, al abandono del pudor, el decoro y la propia estima
corporal.
A medio plazopodemos destacar estos efectos:
Temor difuso e impreciso de la propia corporalidad,
con mayor sintomatología hipocondríaca, con mayor vigilancia del
organismo, en concreto del área sexual.
Mayores dificultades en el ejercicio de una
responsabilidad adecuada, con conductas más inmaduras, infantiles e
inseguras. Se pueden entregar a prácticas sexuales desordenadas,
frecuentes cambios de pareja y sensación de infelicidad y frustración.
Miedo y en ocasiones fobia a nuevos embarazos, si son
deseados, puesto que se perpetúa el hecho traumático en la memoria de la
mujer. Si no son deseados, existe un desenfreno cognitivo, emocional y
conductual que lleva a materializar nuevamente el crimen, con escaso o
nulo criterio ético-moral.
Y finalmente,a largo plazose registran éstas consecuencias:
Fuertes crisis neuróticas, con vidas muy contradictoriasen sentimientos y emocionalidad.
Si logran ser madres, la crianza y el apego suele ser de
inferior calidad, situándose en apegos ansiosos e inseguros como
mecanismo de compensación al hijo abortado.
Pueden aparecercambios
de carácter y perceptivos, con manifestaciones relacionales más
irritables, más impositivas, más demandantes, más agresivas, o más
indefensas.
Mayor riesgo de padecimiento de sintomatologías psíquicas:
depresión, cuadros obsesivos, neurosis generalizadas, ideas de
autolisis o baja estima y percepción de valía.
Proyectos vitales de más difícil consecución, con
mayor inconsistencia en la toma de decisiones, y con fluctuaciones en sus
comportamientos.
Mayores dificultades en el ejercicio de una responsabilidad adecuada,con conductas más inmaduras, infantiles e inseguras. Se pueden entregar a prácticas sexuales desordenadas, frecuentes cambios de pareja y sensación de infelicidad y frustración.
Miedo y en ocasiones fobia a nuevos embarazos.Si son deseados, puesto que se perpetúa el hecho traumático en la memoria de la mujer. Si no son deseados, existe un desenfreno cognitivo, emocional y conductual que lleva a materializar nuevamente el crimen, con escaso o nulo criterio ético-moral.
“El Síndrome Post-Aborto (II)” fue el tema tratado el pasado jueves 21 de febrero en nuestra sección "Preguntas a la Psicología" del programa "Es la Noche de César"