Hoy en día, el estudio de la memoria forma parte de la moderna Psicología
Cognitiva. Esta disciplina,
además de la memoria y su funcionamiento, investiga otros procesos
internos relacionados con el procesamiento de información por parte de los
seres humanos, como la percepción, la atención, el lenguaje y el pensamiento.
Como todos ellos, la memoria es realmente compleja; difícil de
describir y de conceptualizar. Por ello, hablar de “memoria” en singular
puede ser una aproximación muy simplista: en realidad, hoy en día existen
varios modelos de la memoria, cada uno explicando diferentes aspectos de su
organización y funcionamiento. El modelo más difundido es el estructural (los
almacenes de memoria), complementado posteriormente por el modelo de la memoria
de trabajo, que expande parte del modelo estructural.
El modelo estructural de la memoria, en su versión más extendida
actualmente, fue propuesto por Atkinson y Shiffrin en 1968. Este modelo
considera que la memoria se organiza en tres “almacenes”: la memoria
sensorial, la memoria de corto plazo, y la memoria de largo plazo. Los tres
almacenes trabajan de forma secuencial, pasando la información de cada uno al
siguiente en el proceso de su captación y almacenamiento. Los tres difieren
entre sí en su capacidad (cuánta
información pueden almacenar), la duración
(cuánto tiempo permanece la información antes de borrarse), y la codificación (cómo se almacena ésta).
La memoria sensorial (MS)
En esta memoria
se almacena información proveniente de nuestros sentidos, de forma muy fiable
pero con una duración máxima muy breve:
entre medio segundo y dos segundos. Esta memoria sensorial (MS) también se
puede dividir en varios subsistemas, según de qué sentido provenga la
información a almacenar. Entre otros:
- Memoria
icónica, para
almacenar imágenes.
- Memoria
ecoica, para
almacenar sonidos.
- Memoria
háptica,
para almacenar estímulos táctiles, incluyendo el dolor.
La memoria de corto plazo (MCP)
También conocida como memoria activa, la
MCP contiene la información de la que somos conscientes en cada momento. De
hecho, al prestar atención deliberada a la memoria sensorial, es cuando se
generan los contenidos de la memoria de corto plazo. La duración de la información almacenada en la MCP es de 30 a 45 segundos
como máximo; si queremos mantenerla más tiempo, hemos de repetirla
conscientemente (el típico número de teléfono que repetimos hasta que podemos
apuntarlo). Y un dato curioso: la codificación de la información en la MCP
parece ser eminentemente acústica; incluso las imágenes se “traducirían” a
sonidos para su almacenamiento temporal.
En cuanto a su capacidad, los experimentos realizados demuestran que una
persona puede almacenar en la MCP entre 5 y 9 ”items”, con
una media típica de 7. Un “item” es cada unidad distinguible de información
para el sujeto que la recuerda, a nivel de MCP: puede ser una cifra o un grupo
de ellas, una letra, una sílaba o una palabra. Para poder almacenar más
información de una vez, podemos “agrupar” items, si al hacerlo somos
capaces de recordarlos de una vez. Por ejemplo, para recordar el teléfono 9 8 6
3 0 4 3 9, podemos agrupar las cifras mentalmente así: 98 630 4 3 9, pues
reconoceríamos el 98 como código de provincia, y el 630 como el de ciudad. De
esta forma, necesitamos menos “almacenamiento” y podemos retenerlo mejor. Y esto
es importante, pues una de las causas de olvido en la MCP es que mientras
estamos reteniendo una información, nos entre otra información desde la MS,
desplazando a la que nos afanábamos por mantener, por no haber sitio para las
dos a la vez.
La memoria de largo plazo (MLP)
En caso de no
haber perdido la información almacenada en la MCP, a base de repeticiones conseguimos que ésta pase a la memoria de largo
plazo (MLP). Este almacén de memoria es al que nos referimos comúnmente
cuando hacemos referencia a nuestra memoria como individuos. Contiene una gran
cantidad de información, que puede ser mantenida por periodos muy largos de
tiempo (incluso indefinidamente). La MLP guarda información de amplio espectro;
además, no es un sistema pasivo, sino que constantemente revisa y evalúa las
informaciones almacenadas, a la luz de las nuevas que va registrando.
Siendo tan compleja la MLP, es lógico que el modelo para representarla se haya
ido haciendo más complejo. Hoy en día se admite que la MLP está dividida en
varios subsistemas:
- Memoria
declarativa o explícita, que almacena información de tipo semántico
(nuestro conocimiento del mundo en general: palabras, ideas y conceptos) y
de tipo episódico (eventos biográficos sobre los que podemos generalizar).
Hay un constante trasiego de un tipo de información a la otra, en los dos
sentidos.
- Memoria
implícita, no declarativa, que también almacena diversos tipos de
información: procedimientos (cómo hacer las cosas: habilidades como montar
en bicicleta), reflejos condicionados (el fuego quema), condicionamiento
emocional y efectos de primacía. De nuevo, la interacción entre los cuatro
tipos de información, y la influencia entre ellos, son constantes y
bidireccionales.