lunes, 2 de mayo de 2016

Funciones Ejecutivas (I)

¿Qué son las Funciones Ejecutivas?


Las funciones ejecutivas son un conjunto de procesos mentales que nos permiten conectar la experiencia pasada con la acción presente. Los seres humanos utilizamos estas funciones para realizar actividades como planificar, organizar, crear estrategias, centrar la atención en algo, recordar detalles y gestionar el tiempo y el espacio.

Dicho con otras palabras, éstas son habilidades y procesos que cada uno de nosotros utiliza a diario para:
  • Hacer planes
  • Calcular el paso del tiempo y acabar tareas cuando está previsto
  • Estar pendientes de más de una cosa a la vez
  • Incluir conocimientos del pasado en razonamientos actuales, de forma significativa
  • Evaluar ideas y reflexionar sobre nuestro trabajo
  • Pedir ayuda o buscar más información cuando la necesitamos
  • Desenvolvernos en dinámicas de grupo
  • Esperar nuestro turno para hablar hasta que nos toque o se nos invite a hacerlo
  • Hacer cambios y correcciones sobre la marcha, mientras pensamos, leemos y escribimos

Funciones Ejecutivas – Categorías


1) Control de los impulsos – La capacidad de parar y pensar antes de actuar
Para muchos niños que padecen TDAH, la falta de control de los impulsos es una debilidad fundamental. A menudo hacen o dicen cosas sin utilizar un “colchón” de tiempo para reflexionar. Harán cualquier cosa placentera que les surja sin considerar sus obligaciones o compromisos. A menudo, los niños con esta dificultad hacen sus tareas escolares precipitadamente, sin completarlos y sin exactitud.

2) Flexibilidad – La capacidad de cambiar de estrategia o de revisar los planes cuando cambian las circunstancias
Los niños que se comportan de manera inflexible tienen problemas cuando una rutina familiar es alterada o cuando una tarea se vuelve complicada. Se frustran cuando no tienen éxito en el primer intento al intentar resolver un problema. Son incapaces de ver nuevas formas de hacer tareas familiares o de realizar nuevas elecciones de alternativas cuando la primera no les vale.

3) Control emocional – La capacidad de gestionar los sentimientos a base de pensar en las metas
Los niños que no pueden gestionar sus emociones tienen problemas en aceptar incluso la crítica constructiva. No pueden mantener su foco en sus metas cuando ocurre alguna cosa inesperada o decepcionante, y rápidamente tildan cualquier situación de “injusta”. A menudo sobrerreaccionan cuando pierden un juego o cuando les llaman la atención. Tienen dificultades en centrarse en sus tareas escolares cuando se encuentran a disgusto con algo.

4) Memoria de Trabajo – La capacidad de mantener información “in mente” y usarla para completar una tarea
Los niños con una memoria de trabajo débil son incapaces de recordar y aplicar información crucial para alcanzar cada siguiente paso de una tarea que tengan que realizar. Fallan cuando una tarea requiere que recuerden una serie de instrucciones, que generen ideas en base a dichas instrucciones, y que luego expresen estas ideas. La información, simplemente, no se queda con ellos.

5) Panificar y Priorizar – La capacidad de crear etapas o pasos para alcanzar una meta y de tomar decisiones sobre en qué van a focalizarse
Los niños que tienen dificultades en planificar y en establecer prioridades se ven fácilmente superados por tareas complicadas y con múltiples partes. No pueden imponer estructura y orden a sus ideas de forma independiente. Tienen problemas para ir pasando (y pensando) por los pasos requeridos para conseguir una meta. Tienden a subestimar la complejidad de los proyectos y los requerimientos de tiempo de las tareas.

6) Auto-monitorización – La capacidad de monitorizar y evaluar nuestro propio rendimiento
Los niños que carecen de la capacidad de monitorizarse a sí mismos pueden no percibir que no están siguiendo instrucciones hasta que alguien se lo indica. Tienden a evaluar erróneamente sus propios esfuerzos y tienen problemas en ajustar lo que están haciendo en base al “feedback” que reciben o a las pistas que se les dan. A menudo, una mala nota en un examen o en un trabajo les sorprenden completamente.

7) Inicio de tareas – La capacidad de reconocer cuándo es el momento de empezar con alguna tarea, y de empezarla sin dilatarlo indefinidamente
Los niños con debilidad en esta capacidad tienen problemas para empezar sus deberes y posponen sus proyectos hasta el último momento. A veces se les ve como vagos o desmotivados, pero hay que tener en cuenta que niños como éstos retrasan el comienzo de sus tareas porque muchas veces no saben cómo empezarlas. De hecho, muchos niños que tienen problemas con dar inicio a sus tareas también los tienen con su planificación y organización. Se pueden ver tan superados por todo lo que tienen que hacer, que terminan no haciendo nada de nada.

8) Organización – La capacidad de crear y mantener sistemas para poder llevar un registro de información o materiales
Esta capacidad está estrechamente vinculada con la planificación, el establecimiento de prioridades y el inicio de tareas. Los niños que carecen de habilidades organizativas extravían cosas, como cuadernos, libros de la biblioteca o propios, cuadernos, notas de los profesores o de los padres, etc. A menudo sufren las consecuencias de ser desorganizados (por ejemplo, si pierden sus deberes, pueden obtener una nota negativa), pero no mejoran sus capacidades organizativas en reacción a dichas consecuencias. Los niños con capacidades pobres en estas áreas pueden entender el valor de la organización, pero son incapaces de aprender cómo realizar seguimiento de las cosas.

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