viernes, 23 de diciembre de 2011

Difíciles de Amar - "Preguntas a la Psicología" (22/12/11 en Libertad Digital TV)

"Difíciles de Amar" fue el tema tratado el pasado jueves 22 de diciembre en nuestra sección "Preguntas a la Psicología" del programa "Es la Noche de César". Se analizaron, desde una perspectiva psicológica, los diferentes trastornos y perfiles de personalidad que dificultan el establecimiento de relaciones amorosas sanas y satisfactorias.

domingo, 18 de diciembre de 2011

El Estrés - "Preguntas a la Psicología" (15/12/11 en Libertad Digital TV)

El pasado jueves 15 de diciembre, nuestra sección "Preguntas a la Psicología" del programa "Es la Noche de César" estuvo dedicada a analizar el estrés: causas, síntomas, tipos, etc.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Las Adicciones - "Preguntas a la Psicología" (8/12/11 en Libertad Digital TV)

Una adicción es una enfermedad física y psicoemocional. En el sentido tradicional, es una dependencia hacia una sustancia, actividad o relación.

Así comenzaba nuestra sección del pasado jueves 8 de diciembre sobre "Las adicciones", en "Es la Noche de César".

viernes, 2 de diciembre de 2011

Psicología del Voto - "Preguntas a la Psicología" (24 de noviembre en Libertad Digital TV)

A continuación podéis ver la grabación del programa "Aspectos Psicológicos de la Intención de Voto", emitido el pasado jueves 24 de noviembre en la sección "Preguntas a la Psicología" del programa Es la Noche de César.

La Mente del Psicópata - "Preguntas a la Psicología" (17 de noviembre en Libertad Digital TV)

El pasado jueves 17 de noviembre, nuestra sección "Preguntas a la Psicología" del programa "Es la Noche de César" estuvo dedicada a analizar la Psicopatía y el perfil del Psicópata.

Previamente, en el comentario inicial, se abordaron preguntas sobre el "Home Schooling" o "Educación en Casa".

viernes, 11 de noviembre de 2011

Análisis Psicológico del Debate Electoral - "Preguntas a la Psicología" (10 de noviembre en Libertad Digital TV)

El pasado jueves, nuestra sección "Preguntas a la Psicología" del programa Es la Noche de César estuvo dedicada a analizar el reciente "cara a cara" electoral entre los dos principales candidatos  a la Presidencia del Gobierno.

Previamente, en el comentario inicial, se abordaron preguntas sobre la hiperactividad y sobre el narcisismo.

sábado, 5 de noviembre de 2011

viernes, 28 de octubre de 2011

Comentario de la Actualidad Social y Política en Clave Psicológica - "Preguntas a la Psicología" (27 de octubre en Libertad Digital TV)

El pasado jueves, nuestra sección "Preguntas a la Psicología" del programa Es la Noche de César no estuvo dedicada a un tema monográfico. En su lugar, el programa fue dedicado a comentar diversos aspectos de la situación actual, en sus vertientes social y política, siempre desde el punto de vista de la Psicología. Por ejemplo, se comentaros los aspectos psicológicos explícitos e implícitos de la comunicación electoral que nos llega en estos días.

viernes, 21 de octubre de 2011

Aspectos Psicológicos de la Mentira - "Preguntas a la Psicología" (20 de octubre en Libertad Digital TV)

A continuación podéis ver la grabación del programa "Aspectos Psicológicos de la Mentira", emitido el pasado jueves 20 de octubre en la sección "Preguntas a la Psicología" del programa Es la Noche de César.

viernes, 14 de octubre de 2011

El Odio - "Preguntas a la Psicología" (13 de octubre en Libertad Digital TV)

El pasado jueves 13 de octubre, el tema tratado en la sección "Preguntas a la Psicología" del programa Es la Noche de César fue "El Odio".

A continuación podéis ver la grabación del programa.

sábado, 8 de octubre de 2011

"Preguntas a la Psicología" - Los jueves por la noche en Libertad Digital TV y esRadio

A partir del pasado jueves 29 de septiembre, el programa "Es la Noche de César" cuenta con una nueva sección semanal, denominada "Preguntas a la Psicología".

Cada jueves, entre las 22:15 y las 22:35, Pilar Muñoz abordará, desde la Psicología, asuntos de actualidad que afectan a la vida cotidiana. Igualmente, se tratará con más detenimiento un tema de Psicología por semana.

La audiencia puede proponer temas y formular preguntas a través del e-mail eslanoche@esradio.fm, al perfil de Facebook www.facebook.com/eslanochedecesar , y al perfil de Twitter @eslanochedcesar.

Podéis seguir este programa en Libertad Digital TV y  esRadio. También las grabaciones de emisiones anteriores, tanto audio como video, están disponibles en la web de Libertad Digital TV y  esRadio.

A continuación os incluimos el vídeo del último programa (6 de octubre), cuyo tema monográfico fue "El Culto al Cuerpo"

domingo, 2 de octubre de 2011

La Envidia y la Timidez - Intervención en "Es la noche de César: Psicología"

La intervención de Pilar Muñoz en "Es la noche de César: Psicología", el 29 de septiembre, trató acerca de la envidia y la timidez. Podéis ver ya el vídeo en Youtube.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Psicología de la Crisis - Pilar Muñoz en Libertad Digital TV

Ya podéis ver en YouTube el vídeo con la entrevista de César Vidal a Pilar Muñoz en Libertad Digital TV, el pasado 21 de septiembre. El tema abordado en esta intervención fué la Psicología de la Crisis,

Durante la entrevista, Pilar Muñoz explicó los principales factores y afecciones psicológicas relacionadas con una crisis económica y social como la actual.

sábado, 17 de septiembre de 2011

A Propósito de la Mentira

Cuando pensamos en el engaño, acuden a la mente las mentiras que se han cobrado algún precio emocional o económico en nuestra vida. Sin embargo, la realidad del engaño es muy diferente de aquella que los recuerdos dolorosos nos hacen creer. Nuestra relación con la mentira es mucho más íntima y mucho más frecuente de lo que en principio creemos.



Cuando Mentimos y Nos Mienten.

Nos mienten con frecuencia en un solo día. La mayoría de las mentiras no las notamos, o ni siquiera las consideramos engaño: publicidad no veraz, correo electrónico malintencionado, noticias tendenciosas, etc.

El hecho de mentir no se limita a un aspecto de la sociedad, o a un tipo de persona o de institución. Mentir impregna, en mayor o menor grado, el modo en que llegamos a conocernos los unos a los otros y la manera en que formamos las relaciones. Es un aspecto más de cómo educamos a nuestros hijos y de cómo elegimos a nuestros líderes. Y encontraremos el engaño y la mentira, en pocas o no tan pocas ocasiones, como parte integrante de nuestra economía y de los medios de comunicación.

En realidad, el engaño está tan profundamente arraigado en el funcionamiento de la sociedad que, si lo elimináramos de raíz, tal vez no reconoceríamos la sociedad resultante. Y quizás tampoco nos sentiríamos muy cómodos en ella (al menos al principio).

Los psicólogos han descubierto que reflejar las opiniones del otro, aún a costa de la verdad, es una estrategia muy corriente para congraciarse con los demás. La explicación es simple: la mayoría de la gente huye del conflicto y de estar en desacuerdo. Se construyen relaciones en base a cuestiones en común, por encima de la estricta veracidad.

El Mito de la “Mentira Piadosa”.

El mito de la mentira piadosa es un cuento de hadas. Comúnmente  se cree que este tipo de mentiras no hacen daño a nadie, mientras que las mentiras “reales” sí que son malas, cuestan dinero, o causan dolor. Es una falacia: si una mentira sale bien, alguien resulta engañado. Y algo crucial: aunque el engañado no lo sepa nunca, el que miente sí que lo sabe.

Las “mentiras piadosas” van manchando la vida con frecuencia. La acumulación de manchas puede erosionar nuestra confianza en los demás, volviéndonos suspicaces y desconfiados.

La Ventaja del Mentiroso.

No es necesario ser un hábil timador para engañar a decenas de personas, incluso brillantes y cultas. Tampoco es necesario tener una capacidad de cálculo o autocontrol excepcionales para engañar. La ventaja del mentiroso es la economía de esfuerzos cognitivos que evitamos hacer para escudriñar y rastrear una mentira, además de la complacencia que se tiene cuando engañan a nuestro frágil ego con vanaglorias o refuerzos impostores. Así pues, detectar una mentira es muy difícil. El mentiroso explota una de nuestras debilidades, retándonos a menudo a una capacidad que no poseemos.

La dificultad para captar una mentira es una realidad que en algunos ámbitos nos han hecho creer que se poseen tecnologías o recursos psicológicos para desenmascarar con seguridad al mentiroso. Esto es absolutamente falso.

Desviar la Mirada.

Existe un mito muy corriente acerca de rasgos o señales comunes del mentiroso. Pensamos que se necesita un aplomo específico, o que el mentiroso desvía la mirada, tamborilea los dedos o arrastra los pies. Nada de esto es cierto en general, lo cual supone una ventaja para el mentiroso. Tampoco es cierto que la mentira lleve siempre asociado el sonrojo o la sudoración. Todas estas manifestaciones orgánicas pueden tener más relación con otros ámbitos psicológicos como la sumisión o la deferencia, el respeto o la timidez.

La proliferación actual de los polígrafos, o “narices de Pinocho” electrónicas, es un exponente de lo anterior. Los polígrafos no son detectores infalibles de mentiras. Los polígrafos basan su funcionamiento en cambios de conductancia del organismo ante las mentiras, que se supone generarán ansiedad y se podrán registrar. Pero no es siempre así: depende de la persona, de las circunstancias ambientales, y de muchos otros factores exógenos. Por ejemplo, se puede generar ansiedad por el simple hecho de estar enganchado a una máquina o estar sometido a una evaluación, sin que estemos mintiendo. Y viceversa, tras cierto entrenamiento, se puede engañar al polígrafo y pasar mentiras sin detectarlas.

Otra de las ventajas del mentiroso es la predisposición de las personas hacia la verdad, aunque de antemano nos adviertan de la alta posibilidad de la mentira. En este fenómeno intervienen dos factores: la economía de esfuerzos que las personas tendemos a asumir (detectar la mentira es un “sobreesfuerzo”) y el rol de cómplices complacidos (que aparece en el caso de los maltratadores).

jueves, 21 de julio de 2011

La Timidez Infantil

En no pocas ocasiones, habremos oído hablar a profesores y padres acerca de algún niño que hemos catalogado como tímido, vergonzoso o “cortado”. Probablemente lo habremos comparado con algún familiar, dando por hecho que es un rasgo heredado y que nada se puede hacer. El niño es así.

Desde el ámbito de la Psicología, la timidez es un fenómeno poco estudiado en la infancia. No así para los adultos, pues incluso han proliferado libros de autoayuda que prometen remedios para conductas asociadas a la timidez en este tramo de edad.

Las investigaciones actuales afirman que la timidez causa malestar y sufrimiento en el niño y, aunque no es un trastorno en sí misma, es un factor de riesgo que puede favorecer la aparición de problemas emocionales en un futuro.

¿ Qué es la Timidez Infantil?

Denominamos "niños tímidos" a aquellos niños con un patrón de conducta caracterizado por déficit e inadecuación de relaciones interpersonales y por una tendencia estable y fuerte de escape y evitación del contacto social con otras personas en diversas situaciones relacionales.   

El término "timidez" alude a un conjunto de características :

a)   Baja sociabilidad: Niños poco sociables e introvertidos.
Muestran una baja tasa de interacción y se relacionan poco con otras personas. Menor exposición a situaciones sociales. Prefieren estar solos.
Esta descripción de baja sociabilidad tiene puntos en común con el niño introvertido, aunque debemos aclarar que son conceptos diferentes.
b)   Baja aceptación social: Niños aislados ( ignorados o rechazados por los demás)
-          Ignorancia sociométrica.
-          Rechazo retraído.
c)   Timidez propiamente dicha: Niños tímidos y retraídos.
d)   Inhibición interpersonal.


¿Qué síntomas se pueden observar?

RESPUESTAS MOTORAS:
-     Carencia de habilidades sociales: tono de voz bajo, ritmo lento en la conversación, baja tasa de verbalizaciones, pobre expresión facial, aversión de la mirada, no contacto ocular,  comportamientos nerviosos como tocarse el pelo o la cara.
-     Exceso de conductas solitarias: son niños que permanecen solos con mayor frecuencia que lo que es habitual en su grupo de edad.
-     Respuestas de evitación y escape:

     RESPUESTAS COGNITIVAS:
-     Pensamiento distorsionado, errores cognitivos e ideas irracionales: bajo concepto de sí mismos, magnificación de los otros y minimización de uno mismo, perciben y recuerdan mucho más el "feedback" negativo, sobrestiman las señales de rechazo de los otros hacia ellos.
-     Autolenguaje y autoinstrucciones negativas e inadecuadas: autoevalucaciones negativas, anticipar consecuencias negativas, autocrítica.
-     Autoconciencia excesiva y desatención a las otras personas:  se centra tanto en sus pensamientos que no presta atención a lo que las otras personas hacen o dicen.
-     Bajas expectativas de autoeficacia.
-     Déficit en cognición social y en solución de problemas interpersonales: menor conocimiento de las estrategias de interacción o al menos no las ponen en práctica.

     RESPUESTAS EMOCIONALES:
-     Autoestima y autovaloración negativa: sentimientos de inferioridad, escasa autoconfianza, alto grado de autoexigencia y autocrítica.
-     Miedo y ansiedad social: teme aquellas situaciones que impliquen evaluación como exponer en clase, leer en voz alta, responder ante un grupo.
-     Emociones negativas: sobreemocionabilidad e hipersensibilidad.
-     Respuesta psicofisiológicas de incomodidad: palpitaciones, rubor, sudoración excesiva, sensaciones de malestar difuso y generalizado.

Evolución y Consecuencias de la Timidez: Riesgos en la Infancia
La creencia de que la conducta inhibida o tímida en la infancia se pasará y mejorará con el tiempo es una creencia infundada, porque no se sustenta con argumentos científicos. Más bien, todo lo contrario, la evidencia empírica acumulada en los últimos años afirma que la timidez extrema en la infancia es indicativa de problemas actuales y puede conllevar futuros desórdenes psicológicos en la adolescencia y edad adulta, si no se interviene de forma preventiva.

Los pincipales riesgos en la infancia son:


            -Maltrato infantil
-Maltrato entre iguales (Acoso escolar)
-Bajo rendimiento escolar.


Futuras Consecuencias en Adultos

Las aportaciones de la Psicopatología de Adultos, y concretamente los datos de investigaciones sobre los antecedentes de determinados trastornos, otorgan un papel preponderante a la timidez en la infancia. Los trastornos adultos relacionados son:

-          La Fobia social: los niños tímidos tienen mayor riesgo .
-          Trastorno de personalidad por evitación.

Diagnóstico y Tratamiento

La timidez tiene tratamiento. Entre otras, las Técnicas Cognitivo - Conductuales de modelado, práctica, solución de problemas, la Técnica de Exposición, y la enseñanza de habilidades sociales, pueden aliviar enormemente los síntomas asociados.
Es conveniente que el tratamiento sea simultáneo tanto en el ámbito clínico, escolar y familiar, con el fin de que logren una mejor calidad de vida en sus relaciones con los otros.

Artículo elaborado por Carmen Alcántara, colaboradora de Gabinete Tándem

lunes, 27 de junio de 2011

La Asociación NEN (Niños Enfermos de Neuroblastoma) en "Contamos Contigo"

El pasado sábado 25 de junio, entrevistamos en nuestro programa "Contamos Contigo" a los representantes de la Asociación NEN - Niños Enfermos de Neuroblastoma, quienes nos informaron de los objetivos y actividades de su organización.

El neuroblastoma es un cáncer infantil que se forma en el sistema nervioso. Es el tercer tumor pediátrico más frecuente, y aunque se han registrado avances en su proceso de curación, éste es todavía dificil.

La Asociación NEN agrupa a familiares de niños afectados por neuroblastoma, ayudándoles y proporcionándoles el apoyo necesario para superar la enfermedad. También se ocupa de informar a los pacientes sobre los tratamientos existentes, y de apoyar económicamente la investigación sobre esta enfermedad.

Desde aquí nuestra solidaridad con esta asociación, con los niños que padecen esta enfermedad, y con sus padres y familiares.

Más información en http://www.asociacion-nen.com/

domingo, 26 de junio de 2011

Las Auténticas Vacaciones - Contraviniendo a la Masa

Vacacionar no significa en modo alguno viajar, ni mucho menos gastar. Vacacionar conlleva cambiar el ritmo ajetreado y rutinario, laboral o doméstico, por un período de mayor quietud, reposo, reflexividad y tiempo placentero para nosotros y para nuestro entorno.

El concepto de vacacionar, como tantos otros, ha sido subvertido de modo intencionado para tener aún más cautivo a un mercado consumista. Esta vez a todos los niveles: familiar, individual y grupal. Todos anhelamos (y a todos nos hacen anhelar) las vacaciones, pero no el reposo, sino la actividad, el cambio y el viaje.

Analicemos las variables sociológicas y psicológicas que inciden de modo negativo en el concepto “progre” y “moderno” de vacaciones.

La sociedad del bienestar es una sociedad insatisfecha.

Hemos pensado que al alcanzar altas cotas de tecnología el hombre disfrutaría de mayor tiempo libre y de mayor autorrealización. Esto no sólo no es verdad, sino que además el ser humano tecnificado paga el peaje de esta falacia. Por ejemplo, el estrés y el aumento del tiempo en transportes muy tecnificados pero abarrotados o con deficiencias humanas (como las huelgas). Otro ejemplo: el altísimo nivel tecnológico del que disponemos hoy en día para las comunicaciones, y sin embargo, la sensación permanente de incomunicación con los más cercanos, mientras que idealizamos las comunicaciones virtuales o a gran distancia.

La falta de tiempo para el reposo y la carencia de verdadera Comunicación (no comunicaciones) las intentamos aplacar con compras y viajes, con alto contenido compulsivo y de consumo. En estos casos, se genera una alta expectativa en el objeto (viaje o bien material), se ponen todas las energías en marcha, se ejecuta el plan, y el resultado nunca colma las expectativas porque son objetales en vez de personales, perpetuándose el círculo vicioso de ansiedad y liberación de la misma con el consumo y el viaje estresante.

Posiblemente hayan oído hablar de la “Pirámide de Maslow”, un modelo psicológico para explicar las diferentes necesidades que el ser humano aspira a cubrir en su vida, ordenándolas de más a menos inmediatas e imprescindibles. Pues bien, es muy ilustrativo medir con este modelo las “necesidades” que se plantea el hombre actual:

  • Los seres humanos, una vez cubiertas sus necesidades fisiológicas (las más perentorias, como comer),  intentan colmar sus necesidades de seguridad.
  • Ya satisfechas éstas, se busca cubrir las necesidades de afecto y amor. Aquí empieza a tener problemas el hombre tecnológico actual, que vive relaciones demasiado superficiales y rápidas, generando una angustia vital y una nueva idealización de parajes y personas idílicas.
  • Acto seguido, el ser humano aspira a cubrir sus necesidades de estima, que vendrían dadas por la reflexividad de su nominación, individualidad y originalidad. Estas características son eliminadas en sociedades de pensamiento único y acción dirigida por la “madre nodriza” que es el consumo.
  • La última posición de la pirámide de Maslow, la actualización de sí mismo ( implicando reflexividad, reposo, responsabilidad, revisión y balance existencial), es incompatible con los criterios de mercado que te envuelven en burbujas estresantes y de bienes, sin poder conseguir la auténtica sensación placentera del reposo y el placer de tener control sobre el tiempo y la actividad del ser.

El estrés como epidemia.

El estrés es una sobrecarga que momentáneamente el organismo asume, acelerando ritmos, y que mantenida en el tiempo puede causar múltiples disfunciones de los sistemas orgánicos y psíquicos. Una forma moderna de estrés, inherente a lo que ahora se entiende como “vacaciones”, es el nuevo estrés del ocio.

Como vivimos en una sociedad muy anticipatoria, que vive más proyectada en el futuro que en el presente, muchas personas pasan mal el domingo pensando ya en el lunes, previendo que tienen que incorporarse al trabajo. De esta forma, rebajan el disfrute el día festivo y pasan mejor día el laboral, puesto que imaginativamente se han proyectado con ansiedad en dicho día laboral, perdiendo así unas horas maravillosas y únicas para el reposo y el deleite del presente.

Esta ansiedad anticipatoria, característica de sociedades muy tecnificadas, nos impide disfrutar más y mejor de la vida. El posible bienestar presente no se disfruta porque está en peligro de perderse. Al vivir anticipadamente, algún suceso insatisfactorio que ocurra durante el período vacacional planificado concienzudamente puede ser muy frustrante, puesto que la persona tenía una idea muy fija y  unas expectativas muy altas e irreales de sus vacaciones.

Durante los momentos de ocio algunas personas llegan al punto de no disfrutar de la actividad que tienen en ese momento, porque ya se están anticipando y degustando la que van a realizar después. Al pasar tan rápidamente de una actividad a otra, y con tanta avidez, ellos mismos se impiden alcanzar  un disfrute pleno y un relax auténtico. De este modo, se escapa entre sus manos el placer debido a la búsqueda abusiva y desordenada del mismo.

Sociedades meteóricas.

La sociedad actual se muestra una fan de la modernidad, encontrando en la pantalla y en el hiper del consumo un hábito espontáneo. Para las sociedades neuróticas e inmaduras, lo reciente simboliza la posibilidad de liberarse de lo conservador y de lo natal, puesto que son los progenitores del aburrimiento y el detenimiento.

La sociedad en pleno tiene pánico al aburrimiento; es decir, al tiempo sin organizar, sin movimiento meteórico. Esta época no puede mirar de frente al tiempo vacío, al espacio detenido para el sabor personal. Este pensamiento es subsidiario del pensamiento nihilista de lo absurdo ante el vacío.

La sociedad ha tenido una mutación juvenil, pensando que nada se tiene que detener, que no se puede fijar a un tiempo o a un lugar. La masa social secunda esa fresca aversión a la parada, al diálogo con las ruinas del tiempo.

¿En qué consiste pues la felicidad, para estas sociedades meteóricas? Pues en arena blanca, cielo azul, agua salada y cuerpos translúcidos, pero bronceados, sin sombra de espíritu y agrediendo o rechazando cualquier elemento distorsionador de realidad que aparezca en nuestro escenario idílico. Es necesario estar en forma, esculpir la carne de una mente insatisfecha, hacer nuestro el eslogan “sudo luego existo”. El alma como repliegue de lo carnal debe ser allanada y acallada por tiempos veloces. La época del cuerpo potente es la época del pensamiento débil y de la insatisfacción plena y el momento más significativo de todo ello son las vacaciones.

Convencidos pero equivocados.

El hombre, al igual que la naturaleza, odia el vacío y no concibe el azar o el devenir sin planificación u organización de mapas conceptuales previos. Así como cree en múltiples supersticiones relativas al dinero o la suerte, de igual forma cree que viajando o gastando va a adquirir la varita mágica del placer perpetuo y el descanso perfecto. Están convencidos plenamente, pero muy equivocados, puesto que los datos que aparecen año tras año del síndrome de la vuelta vacacional, nos demuestran que no se ha conseguido nada de lo planificado, por muy convencido que se haya estado a priori.

Corre en los tiempos meteóricos y tecnificados el prejuicio del prototipo aburrido y conservador hacia aquél que va contracorriente, que plantea unas vacaciones de modo singular, más centradas en la actualización de sí mismo, que en lo oficialmente correcto. A este tipo de virtuosos del tiempo y del dominio del ser, se les denosta como vetustos, carcas y desfasados. Por el contrario, los virtuosos son los que exhiben velocidad, vicio y consumo de lujo frenético, generando no un pensamiento único sino un sentimiento único y anestesiado para la auténtica liberación de la tensión y la carga laboral.

Amigo lector: recuerde que en su vida tendrá ocasión de emprender el único viaje que no le decepcionará, y que quiera o no quiera, tendrá que realizar. Siempre es buen momento para empezar el VIAJE HACIA UNO MISMO.

Las Verdaderas Vacaciones - Editorial del programa "Contamos Contigo" (25 de junio de 2011)

La vida en las grandes ciudades es, cada día, más agobiante y se caracteriza por una ausencia de tiempo para dedicarse a otras cosas que no sean el trabajo y las ocupaciones relacionadas con la economía familiar. En realidad, no sólo de las grandes ciudades: también en las medianas e incluso, poco a poco, en las pequeñas.

Dejamos de ser personas, en el más amplio sentido de la palabra, seres humanos con sus circunstancias, seres queridos, aficiones, capacidades, inquietudes..., para convertirnos en máquinas de producir, sometidas cada vez a una mayor competitividad, al desafío de estar por encima o por delante de otro que aspira al mismo puesto que nosotros hemos conseguido. ¿O quizá no?, ¿o quizá sólo sean impresiones y sugestiones subjetivas?

No cabe duda de que las vacaciones, que hace años en España eran una oportunidad grandiosa de reunirse con toda la familia, de encontrarse en la casa común para verse y reír, para compartir momentos y emociones, para intercambiar experiencias..., todo eso, por desgracia, ha empezado a dejar paso a la escapada con fines terapéuticos, a la "desconexión" que nos libere del stress de todo el año, de nuestra presupuestada (y casi siempre financiada) salida a la playa, la montaña o el viaje por medio mundo, dependiendo de cómo esté el bolsillo.

Me aterra, por otra parte, esa contestación creciente a la pregunta, quizá inoportuna, de "qué vas a hacer estas vacaciones". "Nada", responde el interfecto o interfecta sin inmutarse; "tumbarme a la bartola y no dar un palo al agua". ¿Realmente estamos tan mal como para no plantearnos la más mínima actividad en vacaciones?, ¿es saludable pensar así, creer que el tiempo de vacaciones es para la holganza exclusivamente, sin más pretensiones ni inquietudes?

No les negaré mis planes: sueño con buenos libros y mucho tiempo para disfrutarlos. Con largos paseos junto al mar para poder ordenar ideas y fabricar proyectos. Sueño con noches de brisa llenas de buena música, con amaneceres de periódico y café, con siestas kilométricas. Pero también, sobre todo, con la compañía de aquellos que más me importan.

jueves, 16 de junio de 2011

Trastornos Alimentarios

Trastornos alimentarios - Anorexia
La joven de la foto se llamaba Isabelle Caro. Era francesa, modelo, y padecía anorexia desde los 13 años.

Se hizo famosa por prestar su imagen para una controvertida campaña contra esta enfermedad, patrocinada por una marca comercial de moda.

Falleció a los 28 años.


Anorexia Nerviosa.

Todos hemos padecido anorexia alguna vez, ya que “anorexia” (sin adjetivos) es la pérdida de apetito por una disfunción orgánica (por ejemplo, a causa de una gripe). Distinta es la anorexia nerviosa, que es la voluntad de suprimir el deseo de comer.

La anorexia nerviosa afecta en la actualidad al 1% de las mujeres adolescentes y jóvenes (menores de 30 años), y al 0,1% de los hombres. Es un trastorno propio de sociedades desarrolladas, que va en continuo aumento a partir de los años 60, desde que la exhibición del propio cuerpo y la “estética” asociada se han revelado como un mercado de enorme potencial.

Aún siendo un trastorno muy de nuestro tiempo, hay referencias históricas que documentan su existencia en épocas pasadas. Por ejemplo, ya en el siglo XVIII Richard Morton lo describía en detalle, denominándolo “consunción nerviosa”.

Síntomas de la Anorexia Nerviosa.

Los principales síntomas que registran las personas afectadas por este trastorno son los siguientes:

  • Alteraciones de la percepción, viéndose estas personas más gruesas de lo que realmente están. Esta deformación puede ser interoceptiva o intraceptiva (por ejemplo, las amigas).
  • Se ven más gordas nada más terminar de comer. Este fenómeno se denomina “catatimia”, es decir, una alteración perceptiva con componente afectivo (la afectividad se entiende como la alteración de los sentimientos, los deseos y el sufrimiento).
  • Muestran tendencia a adelgazar indefinidamente, o bien a mantenerse con un peso menor del 85% del peso normal.
  • Niegan el peligro para su salud. Esta conducta en ocasiones se ve reforzada por análisis de sangre en los límites inferiores de los valores “normales”.
  • Miedo intenso a llegar a ser obesas y repugnancia por la obesidad, hasta el punto de rechazar ostensiblemente su trato social con quienes consideran “gordos”.
  • Una autoevaluación y autoestima determinadas fuertemente por la silueta; en los casos severos, sólo por la silueta.
Subtipos de Anorexia Nerviosa

Anorexia nerviosa restrictiva: Es una reducción muy drástica de la ingesta y variedad de los alimentos, sobre todo los de nivel calórico: pan, fécula, pastas, dulces. Acompañan la restricción con un ejercicio físico excesivo, incluso absurdo. Este tipo es de comer menos y ejercitar mucho. No existen purgas.

Anorexia nerviosa compulsiva – purgativa: Pasa desapercibida si no se llega a la delgadez extrema. Muchas veces, ni siquiera el facultativo llega a diagnosticarlo. Además de restricción, ejercicio excesivo, toma de anorexígenos, suele haber atracones de comida. También son frecuentes las purgas y la toma de diuréticos.

Consecuencias de la anorexia nerviosa.

  • Amenorrea - Pérdida de la regla; si dura más de 6 meses, puede llegar a ocasionar problemas hormonales, alteraciones del calcio y osteopenia
  • En pre-puberales puede darse una ralentización del desarrollo sexual y físico, con disminución de la talla total.
  • Estreñimiento, intolerancia al frío, aparición de un vello fino en el tronco (lanugo).
  • Piel más seca y amarillenta por aumento de carótenos. Aparición de petequias, manchas rojas en extremidades por mala circulación.
  • Aumento de la segregación de las glándulas salivares.
  • Anemia.
  • Leucopenia.
  • Disminución del nivel de estrógenos o del nivel de testosterona.
  • Alteración de la hormona tiroidea T-3.
  • Aumento del cortisol, muy relacionado con el estrés.
  • Alteraciones cardíacas que se detectan en un electrocardiograma.
  • Alteración de la tensión arterial.
  • Disminución del magnesio, cloro, zinc y fósforo.
  • Erosiones dentales y callosidades en las manos.
La anorexia nerviosa se asocia a otros trastornos psicopatológicos:

  • Depresión, presente en un 60% de los casos, favoreciendo las conductas de suicidio.
  • Trastornos de ansiedad, en un 40%.
  • Trastornos de la personalidad asociados a un 50%  de los casos.
  • Abuso del alcohol y otras sustancias, o trastorno del control de los impulsos (éstte es característico de la anorexia nerviosa de tipo compulsiva-purgativa).
  • Se puede convertir en una personalidad adictiva e impulsiva: ludopatía, trastorno explosivo, etc.
Y no olvidemos lo principal: la anorexia nerviosa no tratada, en última instancia, puede provocar  la muerte.

Factores predisponentes de la anorexia nerviosa.

Este trastorno se produce por una incidencia multifactorial.

  1. Influye el lugar de residencia, así como la estética y la importancia atribuida a lo “físico” que imperen en el ámbito domiciliario.
  2. Se registra más en culturas donde la imagen externa tiene una extrema importancia.
  3. Ocurre más en tiempos de bonanza económica, y en las clases sociales más altas.
  4. También se da con más frecuencia en pacientes cuyos familiares directos han sufrido sus este trastorno.
  5. Predisposición genética (muy minoritario).
  6. Existencia de hechos traumáticos: muerte, separaciones, abusos, etc.
  7. Alusiones a la obesidad de carácter traumático.
  8. Síndrome de “Peter Pan” (personas que se niegan a crecer y a adquirir los rasgos biológicos que denotan adultez o madurez).
  9. Presencia de otros trastornos psicopatológicos previos: depresivos, ansiedad, personalidad obsesiva, de control de los impulsos, etc.
  10. Rechazo social, mala integración.
  11. Presencia de abundantes regímenes alimentarios.
  12. Profesiones facilitadoras: modelos, deportistas o bailarinas.
Bulimia Nerviosa.

Ocurre en el doble de casos que la anorexia nerviosa, tanto en hombres como en mujeres. La bulimia nerviosa es un trastorno muy parecido a la anorexia nerviosa de tipo compulsiva – purgativa, diferenciándose de ésta en que no hay una pérdida significativa de peso, ni amenorrea. Quienes la sufren, a ojos de los demás, son personas con apariencia de peso normal.

Se caracterizan por atracones frecuentes (al menos, dos por semana). Estos  atracones on de un tipo muy determinado:

  • Ansiedad antes del atracón, acompañada de  sentimientos de frustración o depresivos. El sujeto come por compensación gratificante.
  • Durante el atracón se ingiere una gran cantidad de comida en poco tiempo (se come muy rápido). Se tiene la sensación de no poder parar.
  • Después del atracón, la persona se siente gratificada y disminuye el estado de ansiedad, pero rápidamente aparecen fuertes sentimientos de culpa: autoreproches, autoculpabilidad, sentimientos depresivos y ansiosos, generándose el círculo vicioso.

Subtipos de Bulimia Nerviosa.

Bulimia nerviosa purgativa: Se caracteriza por el vómito autoinducido tras el atracón, junto con abuso de diuréticos, laxantes o fármacos anorexígenos, pudiendo haber o no restricción alimentaria. Los atracones alternan con austeridad absoluta de comida.

Bulimia nerviosa no purgativa: No se recurre a ningún tipo de purga, sino al ejercicio excesivo o la dieta restrictiva, alternando con atracones o no. De esta conducta resultan personas muy obesas.

Pensamientos dañinos y de riesgo en trastornos alimentarios.

Aunque nos resulte difícil de creer, el enfermo que padece uno de estos trastornos vive sumergido en una “locura cognitiva”, que le provoca pensamientos distorsionados, dañinos y de gran riesgo para sí mismo. Veamos una muestra de éstos:

  • Mientras yo esté delgada todo me da igual.
  • Los demás quieren que engorde porque me tienen envidia.
  • Cuando adelgace lo suficiente paro.
  • Me da asco comer.
  • Nadie me entiende.
  • Creen que me van a engañar, pero no lo van a conseguir.
  • Lo importante es tener controlado todo lo que como y bebo.
  • El día ha terminado, he conseguido controlar la comida, pero estoy agotada.
  • Hoy es mi último atracón.
  • Toda mi vida gira en torno a la comida.
  • Soñaba con cantidades de comida que me perseguían.
  • Mentía y mentía a todos.
  • Me propuse hacer dos mil abdominales diarios.
  • Apuntaba todo lo que comía, bebía y gastaba.
  • Me atracaba y vomitaba varias veces al día.
  • Si comía más tenía que hacerme daño, me pegaba.
  • Gastaba mucho dinero en pastillas y cremas.
  • Robaba a mi madre para comprar comida.
  • Dejé de salir para no tener que comer o beber.
Comportamientos que nos pueden alertar.

Aunque no es una lista completa, si observamos en una persona allegada varios de los comportamientos siguientes, debemos alertarnos y posiblemente acudir a un profesional de la salud:

  1. Restringe Alimentos.
  2. Se marcha al aseo nada más comer.
  3. Uso diario de laxantes y diuréticos.
  4. Ejercicio de modo compulsivo.
  5. Tomar alimentos demasiado calientes.
  6. Abuso de los edulcorantes.
  7. Toma de infusiones o colas de modo intenso.
  8. Toma de chicles o caramelos de modo frecuente.
  9. No querer sentarse ni descansar.
  10. Contar las calorías, hablar de la comida, almacenar comida o envoltorios vacíos .
  11. Esconder comida en servilletas, bolsillos o cajones para luego deshacerse de ella.
  12. Evitar comer en público.
Nuestro programa “Contamos Contigo”, en su emisión del sábado 11 de junio,
estuvo dedicado a analizar los trastornos de la alimentación,
destacando sus dos variantes más comunes: la anorexia y la bulimia,
ambas en su vertiente nerviosa.

sábado, 28 de mayo de 2011

La Psicología de las Masas - Pilar Muñoz en Libertad Digital TV

Ya podéis ver en YouTube el vídeo con la entrevista de César Vidal a Pilar Muñoz en Libertad Digital TV, el pasado 24 de mayo. El tema abordado en esta intervención fué la Psicología de las Masas, en relación con los recientes movimientos que se han producido en varios países, incluida España. Durante la entrevista, Pilar Muñoz expuso los principios de Psicología Social que explican la aparición y desarrollo de estos movimientos de masas, analizando su relación con otras dimensiones psicológicas del ser humano (individual, cultural, evolutiva, etc.)

domingo, 22 de mayo de 2011

Porque no Sabéis ni el Día ni la Hora ...

Vivimos en un entorno global inseguro e impredecible que modela nuestro cotidiano sentir interior. Este nuevo equilibrio psicológico se caracteriza por la sensación generalizada de incertidumbre y la conciencia de vulnerabilidad.

Lo que hace que nuestras circunstancias actuales sean diferentes es que, en los últimos 30 años, muchas de las fuerzas destructivas que durante siglos arruinaron nuestro sentido de seguridad han sido, en gran medida, minimizadas por el progreso de la ciencia y la evolución sociopolítica de la Humanidad. Como consecuencia de estos avances (no sólo científicos), hoy la mayoría de las personas esperan poder programar razonablemente su futuro y vivir una vida segura, satisfactoria y completa.

El Dr. Trujillo, tras los atentados del 11-S, ha calificado al S. XXI como la “era de la vulnerabilidad”. En concreto, si al hecho del terrorismo desigual unimos a los sucesivos desastres naturales de consecuencias devastadoras, obtenemos esta vulnerabilidad que es sentida y percibida por sociedades antes bien asentadas en cuanto a proyecciones de futuro y seguridad comunitaria.

El sentido de futuro está muy arraigado en los seres humanos. En cada momento pensamos lo que vamos a hacer en los siguientes momentos de nuestra vida. Cuando somos pequeños nos proyectamos en ser adultos, y cuando ya hemos llegado, nos proyectamos en cómo garantizar y velar por la vida de nuestros jóvenes o nietos.

Un objeto que evidencia esta preocupación organizativa es el calendario, o los almanaques y agendas que utilizamos para gestionar el devenir y para proyectar nuestras ilusiones y afanes en tiempos venideros, con la “certeza” de que la materialización de dichas ilusiones dependerá sólo del paso del tiempo y de nuestras fuerzas. Casi nunca contamos con incidencias azarosas. Nuestros planes, ilusiones y expectativas se alimentan de la esperanza, la cual es el pan del alma.

Las personas albergamos dos clases de esperanza: una general, más difusa y en relación con nuestras creencias y fe, y otra más concreta y a corto plazo, materializada en nuestra fuerza de voluntad día a día para conseguir unos objetivos propuestos.

Los individuos esperanzados, cuando se enfrentan a un desastre o a un infortunio, tienen mayores probabilidades de supervivencia y de éxito por su propio tejido de personalidad, al anticipar que van a encontrar una solución válida, por lo que perseveran con más tesón. Mientras que los individuos más negativos pierden el sentido de futuro y pueden verse arrastrados por las circunstancias.

En la actualidad, nuestra sensación general de seguridad es bastante precaria. Diariamente, los medios de comunicación nos bombardean con noticias de calamidades ante las que nos sentimos impotentes. Especialmente perturbadora es la sospecha de que ciertos dirigentes, ayudados por algunos medios de comunicación, puedan estar fomentando el miedo colectivo, con el fin de estimular el espíritu de uniformidad conformista o conseguir el apoyo ciego a “medidas protectoras excepcionales”. Siendo estas medidas, muchas veces, oportunidades restrictivas en libertades civiles. Este tipo de sospecha sobre el posible manejo de la población por parte de algunos líderes políticos desencadena inestabilidad e indignación.

Todas estas circunstancias sociales, y los pensamientos contraproducentes que conllevan, hacen que nos sintamos física y emocionalmente frágiles, aprensivos, como si nuestro plan de vida pudiese borrarse de un día para otro. El inconveniente de esta vigilancia continua nos impide relajarnos, interfiere en nuestra capacidad de relacionarnos, de funcionar laboralmente y de disfrutar de nuestro ocio. También afecta a nuestro sistema inmunológico, y nos predispone a sentir dolencias físicas o emocionales,

La sensación de que controlamos razonablemente nuestra vida cotidiana es también un componente esencial de nuestro equilibrio emocional, pues alimenta la confianza en nosotros mismos y nuestras facultades.

La difusión por parte de los medios de información de los desastres naturales o de las consecuencias del terrorismo o las guerras en directo, hace que el impacto y la respuesta global sea más invalidante que cualquier vivencia en directo. El ser humano se pone en transmisión vicariante con la víctima, pudiendo sentir y pensar de igual modo aunque se encuentre a cientos de kilómetros del conflicto.

La conciencia de vulnerabilidad está alimentada por el miedo a lo imprevisto y desconocido. Se trata de un miedo indefinido, latente e incómodo, que nos roba la tranquilidad, nos hunde el ánimo, y nos transforma en caracteres aprensivos, suspicaces, irritables, asustadizos, tímidos y distantes. Este miedo no sólo nos afecta a nivel individual, sino que se extiende a nivel comunitario.

Si este miedo debilitador perdura, termina secuestrándonos en una nube que nos paraliza. Una vez que nos sentimos presos de la angustia y la impotencia, también vemos minada la capacidad de pensar con claridad y de tomar decisiones

Todos nos adaptamos constantemente a los cambios de nuestro cuerpo y de nuestro entorno. Por ejemplo, los niños que han sufrido secuelas físicas o emocionales, en menos de 5 años pueden recuperar el mismo nivel de satisfacción que antes de lo ocurrido. Está demostrado que nos habituamos mejor a sucesos que esperamos, que a los imprevistos.

Ante cualquier infortunio, el grado de adaptación siempre es personal, y también depende de la intensidad del desastre y del significado que le demos. Así, el grado individual de adaptación que tenemos para afrontar un desastre dependerá de tres factores:

1.- El instinto de supervivencia – Así nacemos
2.-Aspectos adquiridos que configuran nuestra manera de ser – Según nos hacemos.
3.-Estrategias que hayamos aprendido – Tal y como aprendemos

Editorial del programa "Contamos Contigo" sobre la muerte inesperada

Vivir lleva aparejado, casi inevitablemente, el deseo de vivir. Puede parecer una perogrullada, pero no podríamos vivir, seguramente, sin querer seguir viviendo. Incluso aquellos que podemos estar, por razones religiosas, menos preocupados por la idea de la muerte, para ser sinceros, no tenemos ninguna prisa por pasar a la vida eterna o al purgatorio.

Quizá por ellos, tenemos, desde que nacemos, la idea falsa, pero firmemente asentada en la mente, de que hemos de vivir mucho, todo lo posible, incluso especulamos, inútil y estúpidamente, sobre los años de vida que aún tenemos por delante teniendo en cuenta que, lo más probable, es que vivamos hasta los 80, 90 o 100 años.

Venimos al mundo sin nada, y desde luego sin un contrato de permanencia que nos vincule a este mundo por equis tiempo. Venimos cuando Dios quiere y nuestros padres lo deciden, y nos vamos cuando la Providencia encuentra un sitio mejor para nosotros. Así de fácil pero de compleja es la cosa, por mucho que nos cueste aceptarlo.

Cuando ocurre una desgracia natural, un terremoto, un tsunami, la erupción de un volcán o una tormenta tropical (hechos casi siempre inesperados), es cuando mejor observamos la resistencia natural que el ser humano tiene a dejar esta vida. La muerte nos parece entonces especialmente injusta, y establecemos extraños criterios según los cuales es a otros a quienes les correspondería morir antes que a nosotros o a los nuestros.

Sólo algunas sociedades, familiarizadas con la idea de la muerte por sus ancestros, reaccionan con una madurez y entereza que nosotros definimos erróneamente como "frialdad" o incluso "falta de humanidad". A los ibéricos o mediterráneos nos parece que lo verdaderamente humano es lanzar alaridos de alto voltaje cuando la desgracia llama a nuestra puerta y aparece la innombrable con su guadaña.

Qué distintas algunas estampas de Japón y de Lorca, a pesar de que la Muerte se hizo especialmente presente con mayúsculas en el país nipón. Los vecinos de Fukushima respondían a los periodistas, después de haberlo perdido todo y de no saber si iban a estar vivos al día siguiente, con la entereza y la serenidad que dan la asunción serena de que estamos aquí para morir. Nuestros compatriotas, en cambio, pedían tras el reciente terremoto murciano, respuestas que nadie tiene a preguntas imposibles de responder.

La vida terrena es un viaje maravilloso que hay que disfrutar y, sobre todo, aprovechar para ser cada vez mejor. Y vivir sin miedo, tampoco a la muerte, es no sólo la mejor forma de hacerlo, sino también la que más nos acerca a la vida eterna.

Esta entrada recoge el editorial de la emisión de "Contamos Contigo" del 21 de mayo. Ha sido elaborado por Rafael Nieto-Aliseda Causo, Director de "Contamos Contigo" y colaborador de nuestro blog.

martes, 17 de mayo de 2011

Los Grupos Psicopáticos

Grupos psicopáticosLos psicópatas no existen sólo en las películas de suspense o de terror, sino que están presentes en todos los ámbitos de nuestra sociedad. Hoy se sabe que, en términos estadísticos, uno de cada cien mil individuos tiene rasgos psicopáticos. Seguramente, no pocos  de nosotros tendremos un familiar, un compañero, o un conocido afectados por este trastorno, aunque no lo sepamos.

Pero no sólo hay individuos psicopáticos, sino también grupos psicopáticos. Son grupos de personas que, en conjunto, se comportan frente a los otros grupos y frente a la sociedad en general como auténticos psicópatas, exhibiendo todos los rasgos de la psicopatía. Las organizaciones terroristas son el más claro ejemplo de grupo psicopático.

La opinión pública es que la psicopatía es sólo criminal. Esta creencia, muy comúnmente aceptada, es un desconocimiento muy inconveniente para desenmascarar a los más peligrosos sujetos que incapacitan la marcha de la sociedad: los psicópatas en apariencia integrados.

El psicópata es el individuo o grupo que desafía a todos y que quiere hacer su voluntad a toda costa, sin importarle en absoluto el daño causado a los demás. El peligro de nuestras sociedades garantistas es considerar la psicopatía individual o grupal como algo raro y propio del cine negro o de la industria del entretenimiento. De esta manera, los sujetos que poseen características psicopáticas pasan inadvertidos y pueden operar con total impunidad. Aunque la sociedad, eso sí, registra de modo impactante las secuelas de sus crueles acciones.

¿Cómo es un individuo o grupo psicopático?

Son grupos o individuos que tienen inhibidos sus emociones y sentimientos hacia el grupo o individuo exógeno (las víctimas). No reconocen otra “ética” que la propia, estando pues libres de frenos para aprovechar sus ventajas o fuerzas a fin de obtener bienes o posiciones de privilegio. Se arrogan el derecho a inculcar cualquier ley porque se consideran por encima de todo valor social, y destruirán cualquier impedimento que coarte sus objetivos.

Existen un término que aplica Meloy, denominándolos “estúpidos morales”, puesto que no se vinculan nunca al dolor y sufrimiento que dejan sus acciones en los demás. Literalmente, no ven el dolor que causan en sus víctimas.

Los individuos o grupos psicopáticos tienen apariencia normal, porque nos fijamos en sus intenciones verbales y no en sus acciones, ya que tenemos la necesidad de creer que forman parte de nuestro entorno social. El resultado es que se convierten en una grave amenaza para nuestra estabilidad social, para nuestras finanzas, y en ciertos casos, para nuestras propias vidas.

Dos características del entorno grupal psicopático son el ocultamiento y la simulación; en particular, la capacidad de fingir lo que no se es (por ejemplo, ser democráticos), o de aparentar propósitos y emociones que no se poseen. Una vez el grupo psicopático alcanza una posición de poder e influencia, pone de manifiesto una energía renovada e inusitada para su faceta más brutal y endogámica: obtener el dominio y el control de su entorno acosta de lo que sea.

Rasgos de los grupos psicopáticos

Control de la imagen: Buscan convencer y encandilar a aquellos sujetos que les pueden proporcionar una situación beneficiosa, y para ello utilizarán la mentira, el engaño y la impostura. Suelen confundir con facilidad si no hay observadores entrenados. A menudo relatan historias y proyectos que les dejen en buen lugar y que les permitan una ventana de éxito en el futuro.

Las emociones y la conciencia: Los grupos delictivos tienen ausencia de culpa, junto con falta de remordimientos por las acciones cometidas a sus víctimas. Es inútil pedirles responsabilidades, puesto que no reconocen a los otros como iguales a ellos, sino como inferiores y el blanco de sus propósitos. Se presentan como fríos y excesivamente racionales.

Falta de sentido común: Es muy característico un discurso excesivamente fanático, pero sus objetivos están alejados de la realidad, no tienen perspectiva del futuro. Su sentido vital es el deseo de superioridad frente al resto.

Conducta antisocial o delictiva: Su extrema facilidad para la violencia y la burla de las leyes es una constante. Son sujetos entrenados para canalizar su rabia intensa en la destrucción de la víctima, y pierden fácilmente la compostura cuando se encuentran frenados por el sistema que aborrecen (por ejemplo, terroristas frente a magistrados)

La impostura: Según el diccionario, “impostor” es aquél o aquellos que se hacen pasar por lo que no son. Se presentan ante el grupo víctima con el deseo de aparentar competencia y servicio, cuando en realidad utilizan la credulidad del sistema para sus propios fines depredatorios. El grupo psicopático no finge ser otro grupo diferente, puesto que sería muy evidente, sino ser un grupo mejor de lo que es, puesto que esto sí es creíble, e incita a la duda del cambio y de la nueva oportunidad. Esto es una trampa mortal para las víctimas. Utilizan una máscara sólo de modo temporal, de forma accesoria, mientras les hace falta y les conviene.

Desprecio a la inteligencia de la gente: El grupo psicopático se entroniza como superior y con más valía que sus víctimas, tratándoles como seres inferiores y merecedores de su impostura.

Desprecio por lo emocional: Cualquier apelación a los sentimientos y rastro de dolor hacia sus víctimas lo consideran un sentimentalismo barato y de orden inferior a sus elevadas metas.

Ausencia total de culpa: No poseen arrepentimiento real, y no lo harán nunca público, salvo si lo exige la manipulación. En su lugar aparecerá una nueva manipulación, con un círculo más refinado de seducción y vuelta de tuerca para conseguir la credulidad de su entorno.

Indicadores del grupo psicopático.

  • Haber cometido anteriormente hechos violentos con varias personas
  • Justificar y aprobar la violencia como modo de solucionar los problemas.
  • Abuso de sustancias o tráfico de las mismas para conseguir mantener una posición de fortaleza
  • Tener cambios bruscos de pareceres como mesetas de recomposición de la situación contra la víctima
  • Conductas de humillación y desprecio verbal: exclusión social, rechazo manifiesto al grupo mayoritario
  • Ser posesivo y fanático en sus planteamientos, en este caso territoriales
  • Tener dificultad para reconocer que otros pueden tener razón.
  • Tener ideas delirantes de persecución o falsa memoria que les justifique en su violencia.
  • Despreocupación por los intereses y necesidades de los demás.
  • Aislar o debilitar mediante la separación o la desunión a las víctimas o al gran grupo.
  • Acosar, perseguir, amenazar y espiar

Qué hacer para luchar contra el grupo psicopático.

  1. Las víctimas han de recordar cuáles son las metas propias y cuáles las del grupo de terror, diferenciarlas y oponerse a ellas.
  2. Ha de analizarse sin emotividad cuáles son las motivaciones reales del grupo psicopático para ejercer la violencia: es el poder o la conquista de mayores beneficios.
  3. Ha de valorarse si se trata de una violencia instrumental o emocional, para así poder anticiparse mejor a los deseos y mensajes ocultos de la violencia.
  4. Las víctimas han de identificar los modos en los cuáles podría entorpecer y anular el grupo de terror al grupo mayoritario: el asesinato, la manipulación ideológica, la impostura.
  5. Estudiar los recursos que tiene la sociedad para anular y perseguir a estos grupos o individuos: justicia, movilizaciones, confrontaciones, economía.
  6. Elaborar un plan conjunto de actuación y ponerlo en práctica.